Solidaridad humanitaria manoseada
Es inaceptable el manoseo imperial contra a la solidaridad humanitaria. Reinan los chantajes en una escena de atropellos donde el poder imperial obstaculiza, ayuda y convierte la necesidad en moneda de odio. No es una metáfora ligera ni una hipérbole retórica, es una estructura semiótica concreta en la que el signo “solidaridad” ha sido vaciado de su contenido ético para ser rellenado con la lógica coercitiva del mercado y la geopolítica imperial. En el caso de los aranceles impuestos por Donald Trump –particularmente aquellos que afectan directa o indirectamente a flujos energéticos, petróleo incluido– se observa con nitidez un fenómeno de colonización semántica: la ayuda humanitaria es resignificada como concesión condicional, como premio al sometimiento o castigo a la desobediencia.
En el plano denotativo, los aranceles se presentan como armas económicas “legítimas”, “defensivas”, orientadas a proteger valores nacionales. Pero en el plano connotativo –y sobre todo en el plano ideológico– operan como dispositivos de presión que bloquean o encarecen recursos vitales para poblaciones enteras. El petróleo, en tanto signo material y simbólico, condensa esta contradicción. Es energía, es trabajo acumulado, es posibilidad de calefacción, transporte, producción de alimentos, salud; pero bajo el régimen de castigo arancelario se transforma todo en rehén político. Trump quiere que la solidaridad mexicana, por ejemplo, expresada en petróleo, deje de ser un gesto de humanidad compartida para convertirse en una ficha en el tablero del poder imperial.
Insistamos en que no hay inocencia en los signos del poder. Todo signo producido desde una........
