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México SA

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31.01.2026

Uno de los enunciados distintivos de Ricardo Salinas Pliego es el pronunciado décadas atrás por el esperpéntico Ronald Reagan: “el Estado no es la solución, es el problema,” y el autodenominado Tío Richi no sólo lo asume como propio, sino que lo repite hasta la ignominia. Pero, ¡oh, sorpresa!, las vueltas que da la vida, porque al abominable Estado recurrió para pagar –so pena de embargo de no hacerlo– los multimillonarios impuestos por él evadidos durante años y así sacar provecho de los beneficios que (otra vez) el Estado otorga a deudores fiscales, de tal suerte que para provecho personal aquella frase que tanto lo emociona se la pasó por el arco del triunfo, aunque sea momentáneamente, lo que da puntual cuenta de la congruencia del barón.

Así es: de la sempiterna negativa a cumplir con sus obligaciones fiscales, del permanente litigio en contra del detestable Estado (el que de todas, le ganó todas) para no pagar su adeudo y del constante “combate” mediático contra el execrable Estado, Salinas Pliego pasó a la caja del Servicio de Administración Tributaria (organismo del ominoso Estado), no sin antes pedir clemencia al Estado, los beneficios de ley........

© La Jornada