Soldados y sacerdotes: los jueces en el primer franquismo
"El poder punitivo no es un fenómeno exclusivamente jurídico, sino esencialmente político"E. Z. Zaffaroni
A diferencia del fascismo italiano o del nazismo alemán, el bando sublevado no disponía de un modelo de organización política alternativo al republicano y aceptado por todos sus componentes, pues su cohesión interna nacía de una definición negativa: la reacción feroz contra la democracia progresista republicana y su legislación. En 1936, Franco asumió "todos los poderes del nuevo Estado" y en 1937, se unificaron bajo su mando a todas las fuerzas políticas antirrepublicanas en la Falange Española Tradicionalista y de las JONS.
En los primeros años de la dictadura se consumó la depuración de los jueces y fiscales auténticamente leales a la II República y se suprimió el jurado, en un gesto plagado de simbolismo, dada la vinculación de esta institución con la soberanía popular.
Como explica la profesora Lanero[i], dentro del partido único pugnaban, de un lado, la corriente "tradicionalista", y de otra, la partidaria de una "revolución judicial", seguida por el sector netamente falangista, defensora de la protección de la "comunidad nacional" y de su identificación absoluta con el Caudillo como "Primer Magistrado" (en una clara transposición de la idea de la voluntad del Führer como fuente del derecho).
En enero de 1938, se restableció el Ministerio de Justicia, asumiendo la cartera el Conde de Rodezno y pasando en 1939 a Esteban Bilbao, ambos carlistas, partidarios de alcanzar acuerdos con las corporaciones profesionales del Derecho y con la propia cúpula de la magistratura, que compartían su visión tradicionalista. Esta se caracterizaba por una defensa a ultranza de las "tradiciones procesales patrias", que incluían una organización vertical de la carrera judicial, culminada por el Tribunal Supremo (TS). Este, en 1938, asumió las funciones y estructuras previas a la II República.
La única de las aspiraciones soñadas por el sector falangista fue la creación de la Escuela Judicial, "complemento perfecto" a las oposiciones a juez y fiscal, que fueron convocadas en 1941 y en 1943, respectivamente. Los objetivos de la institución se resumen en el discurso que leyó el presidente del TS, Felipe Clemente de Diego, en el acto celebrado el 15........
