Cisjordania: el impacto del colonialismo de asentamiento en el genocidio de Gaza
Desde que comenzó la ofensiva criminal contra Gaza en octubre de 2023 decenas de miles de palestinxs han perdido la vida, han resultado heridos o están desaparecidos, probablemente sepultados bajo los escombros de sus hogares o refugios. Casi dos millones de palestinxs de Gaza han sido desplazados, y el frío, la sed y el hambre están asolando a toda la población.
Fathi Nimer, Abdaljawad Omar, Basil Farraj y Samia Botmeh analizan en esta mesa redonda la situación en Cisjordania desde el 7 de octubre de 2023. Paralelamente a la campaña de genocidio del régimen israelí en Gaza, los autores profundizan en la falsa dicotomía entre colonos y Estado, la pasividad de la Autoridad Palestina (AP), el encarcelamiento individual y colectivo de los palestinos y la grave situación de la economía de Cisjordania.
Los colonos y el Estado: las piezas del mismo rompecabezas
Al mismo tiempo que el ejército del régimen israelí lleva a cabo su genocidio en Gaza, los colonos supremacistas israelíes han intensificado sus ataques en toda Cisjordania. Los llamamientos generalizados a la venganza y al castigo colectivo han avivado campañas de terror contra las comunidades palestinas, lo que ha provocado el desplazamiento forzoso de casi 1.000 residentes de 13 pueblos solo en las primeras cuatro semanas tras el 7 de octubre de 2023. Entre el 7 de octubre y el 14 de diciembre de 2023, los colonos de Cisjordania también asesinaron a 11 palestinos, entre ellos 3 niños, e hirieron a otros 83.
Cada vez que los colonos israelíes siembran el terror en Cisjordania, los medios de comunicación dominantes insisten en establecer una falsa distinción entre los grupos violentos y el ejército israelí, dando a entender que este último simplemente ha perdido el control o es incapaz de detener los ataques. Esta narrativa se difundió tras el pogromo de Huwara de febrero de 2023 y se está utilizando de forma similar en la actualidad. Este enfoque niega una verdad fundamental sobre la dinámica que se da en Cisjordania, y se deriva de la suposición errónea de que la misión del ejército israelí está en contradicción con la de los colonos israelíes. En realidad, desde 1967 se ha encomendado explícitamente al ejército israelí la tarea de llevar a cabo los objetivos del Estado de apoyar el proyecto de colonización y facilitar el traslado de la población palestina. En este sentido, los colonos israelíes de Cisjordania son soldados de a pie ideológicos: sus objetivos son los del régimen israelí, y viceversa.
No podemos hablar del movimiento de colonos como algo separado de los proyectos de colonización más amplios respaldados por el Estado, como el plan Allon, cuyas directrices siguen impulsando gran parte de la actividad de colonización del régimen israelí hasta el día de hoy. Por lo tanto, los asentamientos y las colonias no surgen espontáneamente del suelo, sino que son el resultado de decisiones políticas deliberadas. La mayoría de los asentamientos están designados como zonas de prioridad nacional, lo que da derecho a sus residentes a viviendas subvencionadas, educación y otras prestaciones para fomentar la apropiación de tierras. Además, cuando los colonos merodean por las barriadas palestinas y queman sus cosechas, están protegidos y escoltados por las Fuerzas de Ocupación israelíes. Si los palestinos se atreven a defenderse, el ejército entra en acción para golpearlos, detenerlos e incluso matarlos.
En un contexto así resulta ridículo sugerir que existe una distinción entre la violencia de los colonos y la del Estado: ambas forman parte de la misma estructura colonialista y no solo se complementan, sino que dependen la una de la otra. En las contadas ocasiones en que se producen fricciones entre colonos y soldados, dicha dinámica surge de desacuerdos sobre las tácticas de colonización de Cisjordania, no sobre el objetivo en sí mismo. Los colonos suelen abogar por una toma rápida y directa del territorio, mientras que el ejército sigue la política estatal de adoptar un enfoque más metódico para mantener una negación plausible ante su audiencia internacional. Esto puede generar tensiones, ya que los colonos consideran que el Estado es indeciso, mientras que el Estado considera que las acciones de los colonos son imprudentes.
Aunque algunos afirman erróneamente que los colonos de Cisjordania representan un grupo radical «marginal», estos cuentan con el apoyo popular de amplios sectores de la población israelí. Pruebas de esto se han observado en múltiples elecciones, ya que los líderes de los colonos han alcanzado las más altas esferas de la clase política y ocupan cargos de generales y ministros. Los partidos que declaran que su razón de ser es servir y ampliar el movimiento de colonización de Cisjordania forman ahora parte integrante de la coalición de gobierno. Estos avances han otorgado a los colonos mayor impunidad y privilegios; de hecho, se les ha armado con más de 150.000 fusiles de asalto desde el inicio de la incursión genocida en Gaza el 7 de octubre.
Ante la falta de voluntad de Biden para ejercer presión sobre Israel con el fin de que cesara su sangriento asalto sobre Gaza --y la consiguiente caída en los índices de popularidad de Biden--, la Casa Blanca se apresuró a anunciar una prohibición de visados para los «colonos extremistas» de Cisjordania como forma de apaciguar a su base de cara a las elecciones presidenciales de 2024. Estas medidas se dirigen contra «docenas» de colonos y están diseñadas principalmente para dar la impresión de que EE. UU. está tomando medidas tangibles para proteger a los palestinos. El carácter meramente simbólico de esta acción queda especialmente claro si se tiene en cuenta........
