Crueldad sin límites: Francisco de Goya en las cárceles del régimen israelí
"Uno de los agentes israelíes [...] me propinó una patada en el costado izquierdo, luego saltó sobre mi cabeza con las dos piernas y me hundió aún más la cabeza en la tierra, y después siguió pateándome mientras estaba cabeza abajo, en la tierra, con las manos atadas a la espalda. [...] Los golpes en el resto del cuerpo no pararon, en un momento dado comenzó a saltar sobre mi espalda --tres o cuatro veces-- mientras gritaba 'muere, muérete basura' [...]. Otro agente orinó en mi cara y mi cuerpo mientras también nos gritaba 'que se mueran'."-Preso palestino en una cárcel de Israel. Citado en Informe de Amnistía Internacional, 2024. Disponible en Miles de prisioneros palestinos en Israel son sometidos a tortura, Noticias ONU.
En un momento, entre 1814 y 1823, el pintor Francisco Goya realizó un dibujo en tinta que evidenciaba una de sus principales preocupaciones: reflejar visualmente las torturas y suplicios a que la Santa Inquisición sometía a sus prisioneros. En esta pintura vemos a un hombre que está siendo torturado mediante un procedimiento que busca producir el máximo dolor, consistente en estirar y hacer girar su cuerpo con el uso de cuerdas y el torno. La imagen que se ve es un amasijo de miembros humanos que no parecen tener forma definida. El prisionero se encuentra atado del cuello, de las manos y de los pies a varias cuerdas y tornos que lo hacen girar, lo cual produce un descoyuntamiento general. En el fondo, detrás de él, aparece una cruz que representa la buena conciencia de sus verdugos, aunque la cruz no se ve bien, porque está oscurecido por un manchón de tinta. La silla en donde se sienta el inquisidor encargado de torturar al prisionero está vacía, para indicar........
