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La CIA, Roque Dalton y la Guerra Fría Cultural

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14.06.2026

En mayo de 1975 el poeta salvadoreño Roque Dalton, fue ejecutado en su país por integrantes de la guerrilla a la que se había sumado. Medio siglo después, aún resta echar luz sobre los motivos reales de quienes idearon y decidieron su ejecución. La sombra de la CIA sobrevuela aquel infausto desenlace.

Batalla de Ideas acaba de editar en Argentina el libro de Pablo Solana La verdad en la garganta. La sombra de la CIA tras el asesinato del poeta Roque Dalton. A continuación, compartimos un capítulo del libro, en el que se indaga en los mecanismos que desplegó la CIA durante la segunda mitad del siglo XX para neutralizar la influencia de las izquierdas en el ámbito de la cultura, donde la figura de Roque Dalton ganaba peso al amparo de la Revolución cubana. El crimen del poeta, finalmente, requirió de maniobras que excedieron los marcos de la Guerra Fría Cultural.

Prisioneros de la burguesía (Una persecución ni tan fría ni solo cultural)

Una mi amiga medio poetisa definía así el lamento de los intelectuales de la clase media: «Soy prisionero de la burguesía: no puedo salir de mí mismo»

EEUU diseñó una estrategia específica para confrontar a los intelectuales y artistas afines a las luchas de los pueblos por su emancipación, conocida como Guerra Fría Cultural. En América Latina tuvo su mayor despliegue después de la Revolución cubana, durante la década de 1960, el período de intentos revolucionarios más candentes.

Diversos estudios dan cuenta de la acción de la CIA en la promoción de esa disputa por los más variados métodos. Primero, en Europa, donde la inteligencia estadounidense buscó contrarrestar la influencia comunista proveniente de organizaciones populares. Alemania occidental, Italia y Francia fueron los destinos principales de su accionar. Instituciones de la CIA como el Congreso por la Libertad de la Cultura, revistas literarias y festivales de arte, fueron el mascarón de proa tras el que siguieron acciones de inteligencia de más fino calibre. Pero en América Latina la batalla cultural no se limitó solamente a formas de «poder blando».

La CIA financió revistas en español como Mundo Nuevo, Encuentro y Cuadernos. El objetivo de superficie fue la promoción de «la libertad intelectual, uno de los derechos inalienables del hombre», tal como señala el manifiesto fundacional del Congreso por la Libertad. El objetivo contrainsurgente, en cambio, pasó por cooptar o desacreditar intelectuales y artistas comprometidos, e infiltrar centros de estudios y universidades.

Dentro de los reportes de la CIA desclasificados hay información sobre el proceso de creación de la revista Diálogos, aparecida en México en diciembre de 1964 y dirigida por el poeta español Ramón Xirau, becario de la Fundación Rockefeller. Allí consta el rol de esa fundación en la maniobra: por su intermedio, la inteligencia norteamericana financió la nueva publicación. El reporte interno de código........

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