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A pesar del crecimiento de la ultraderecha, la izquierda colombiana consolida su arraigo popular

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04.06.2026

Cali.- Al igual que sucedió en Chile tras el gobierno de Gabriel Boric, en Ecuador con el correísmo, en Honduras tras Xiomara Castro o en Argentina con el peronismo, la derecha en Colombia dispersó candidaturas en primera vuelta a modo de interna reaccionaria, con la expectativa de recoger en el balotaje la adhesión de una mayoría social "anti": antiprogresista, antiizquierdista o simplemente anti-promesas incumplidas (por los ataques del establishment).

Pero hacia la segunda vuelta no la tendrán tan fácil, porque a diferencia de otros progresismos fallidos de estos últimos años el gobierno de Petro sí cumplió, o al menos se esforzó honestamente en el intento, y amplios sectores del pueblo valoraron esa coherencia. Los cerca de 10 millones de votos de la fórmula Cepeda-Quilcué en primera vuelta son más de los que obtuvieron Petro y Márquez en primera hace 4 años, un crecimiento que, aunque no alcance al 50% más uno necesario para ganar, muestra un piso sólido desde donde continuar la pelea.

Iván Cepeda -defensor de DDHH y político de larga trayectoria, hijo de un dirigente del Partido Comunista asesinado en 1994-, y Aída Quilcué -Consejera Mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y senadora desde 2022-, acaban de hacer una buena elección en nombre del legado del petrismo, que a la vez encarna una tradición de izquierda parlamentaria, institucional y con arraigo social de más larga data. La posibilidad de triunfo en el balotaje dependerá de la astucia para atraer a sectores que aún desconfían de estos "izquierdistas expropiadores promotores del terrorismo", fantasmas inverosímiles que agita la derecha colombiana que, asumida en sentido amplio -empresarial, institucional, comunicacional, militar y paramilitar-, mantiene una capacidad de daño aún mayor que en otros países de la región.

La consolidación de la izquierda en Colombia es resultado de un proceso histórico particular, pero el análisis de los motivos por los que ese proyecto identificado con los intereses del pueblo se mantuvo firme aún en un contexto nacional y regional adverso arroja lecciones para ser tenidas en cuenta más allá de las fronteras.

Una izquierda con anclaje social

En Colombia se denomina coloquialmente "izquierda" al conjunto de ideas progresistas, humanistas y también anticapitalistas (lo que incluye a comunistas y exguerrilleros) que confluyen en un espacio político movimentista denominado, desde hace cinco años, Pacto Histórico. Gustavo Petro, líder de ese espacio, combina críticas discursivas al capitalismo global con un pragmatismo de Estado por medio del cual buscó, durante estos 4 años de gestión, avanzar en reformas parciales a favor de la clase trabajadora y del conjunto del pueblo. No siempre lo logró, porque la maquinaria institucional en Colombia responde casi sin fisuras a los sectores conservadores representantes de los intereses del gran capital, pero las batallas reformistas fueron dadas con convicción y, en más de una ocasión, apelando a la movilización popular.

Ese anclaje genuino del petrismo en una agenda a favor de los de abajo hizo la diferencia respecto a más de dos siglos de gobiernos colombianos contrarios al pueblo, pero también constituye una sana particularidad en medio de progresismos latinoamericanos posibilistas y claudicantes en la mayoría de los casos. Los gobiernos de López Obrador y Sheinbaum en México podrían ser un espejo para la izquierda colombiana, aunque, así como Colombia tiene su particularidad histórica que explica el momento actual (los acuerdos de paz de 2016 que despejaron en gran medida el lastre de una parte de la lucha armada comunista, los estallidos sociales posteriores, la lucha democrática acumulada por décadas), el modelo mexicano también responde a factores endógenos más que a una clave extrapolable a nivel regional.

La propuesta de izquierda reformista no es exclusiva de Petro, aunque él la encarnó a cabalidad desde sus responsabilidades institucionales como alcalde de Bogotá, parlamentario y ahora presidente. De ese modo, la identidad de izquierda se ganó la adhesión y el corazón de amplios sectores........

© La Haine