Iván Cepeda: «Estamos ante el fascismo»
La Marea Rosa que inclinó la política hacia la izquierda en gran parte de América Latina en la década de 2000 tardó un poco más en tocar tierra en Colombia. Dominada durante décadas por una derecha estrechamente aliada con EEUU, la cual aceptó ayuda militar masiva para llevar a cabo campañas sangrientas contra la insurgencia de izquierda, cultivadores de coca no traficantes y muchísimos civiles, Colombia siguió siendo lo que el presidente venezolano Hugo Chávez llamó una vez el «portaaviones insumergible» para los intereses estadounidenses en América Latina, en una época en la que muchos países vecinos lanzaban apuestas por la autonomía nacional y por gobiernos progresistas
Eso cambió hace cuatro años, cuando el exguerrillero Gustavo Petro y su Pacto Histórico se abrieron paso hacia la presidencia. Su gobierno, pragmático y socialdemócrata, aumentó el salario mínimo, aprobó reformas laborales a favor de los trabajadores, supervisó la redistribución de tierras, incrementó el gasto en educación pública y redujo las tasas de pobreza. Petro también adoptó posturas de principios frente al genocidio israelí en Gaza, rompiendo relaciones con Israel y provocando la ira de Trump, quien el año pasado canceló su visa después de que asistiera a una manifestación propalestina en Manhattan. La semana pasada, una reunión programada en Nueva York entre Petro y el alcalde Zohran Mamdani fue cancelada ante la presión de Trump.
Con Petro terminando su mandato, Iván Cepeda ha tomado la antorcha. Gran parte de su carrera la dedicó a buscar justicia para las víctimas del exterminio patrocinado por el Estado de miles de militantes de la Unión Patriótica, incluido su padre, el senador Manuel Cepeda, asesinado a tiros en 1994. Defensor de los DDHH de larga trayectoria, Cepeda es el candidato del Pacto Histórico en las elecciones presidenciales de este domingo: promete continuar los avances del gobierno de Petro y negociar la paz con los diversos grupos armados del país.
El 31 de mayo, Cepeda quedó segundo en la primera vuelta frente al candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella. Ambos se enfrentan ahora en segunda. Lo que está en juego es si el primer presidente de izquierda elegido en Colombia fue una anomalía y el país regresa a un statu quo violento y desigual, o si continúa avanzando hacia un futuro más democrático, igualitario e independiente.
Usted encabeza una amplia coalición contra la extrema derecha. ¿De qué manera su trayectoria de izquierda influye en su enfoque de la política de alianzas? ¿Y por qué considera que su tradición política está mejor capacitada que la centrista para derrotar a la reacción derechista?
Yo vengo de una tradición política que hunde sus raíces de manera profunda en la historia de nuestra nación. No es un fenómeno reciente ni nuevo, sino que tiene una larga historia; bueno, para lo que es la historia de Colombia, su historia republicana. Yo diría que desde comienzos del siglo pasado, lo que hoy somos como Pacto Histórico es el resultado de esa evolución histórica de luchas sociales, políticas, culturales que hemos dado durante todo este siglo, o más de un siglo.
Así que no son ideas improvisadas. Es un acumulado histórico el que estamos defendiendo. No es el acumulado de la izquierda, sino de las izquierdas políticas y de los movimientos sociales, que conforman una amplia gama de fuerzas, pueblos, comunidades, tradiciones y resistencias en Colombia. Una gama que ha pasado por estadios de resistencia política y popular que --sin ánimo de comparar con soberbia con otros lugares de nuestro continente-- tienen como característica que han sobrevivido a prácticas criminales y de persecución supremamente intensas. Incluso nosotros sostenemos la tesis de que en Colombia ha habido genocidios, en plural. No uno sino varios: contra pueblos indígenas, contra formaciones políticas.
Y hemos venido en ese proceso largo e histórico adquiriendo también un acervo cultural, una concepción de la realidad y del mundo, que es resultado de nuestra pluralidad política. Así que la concepción que hoy defendemos no es obra de un candidato, ni siquiera de nuestro líder político, que es el presidente Petro, sino que responde, repito, a una larga tradición.
Dentro de esa tradición hemos también desarrollado una política de las alianzas: alianzas de partido, alianzas de movimiento político, pero también alianzas de clase, alianzas sociales. Y hoy hemos culminado el primer gobierno de carácter progresista --o lo estamos culminando-- con un saldo que podemos examinar de manera contrastada, pero que ha traído cambios históricos profundos al país. Y que ha servido para que --con problemas, no los desconozco-- gobernemos con otros sectores políticos.
Así que para ir al grano: nosotros tenemos una concepción de la realidad que emerge de esa historia, de esas luchas, y que contiene una........
