Los rugidos del papa León XIV
En la visita de Robert Prevost lamentaré ser aguafiestas, pero son escasas las ideas que, en tanto papa León XIV no las haya escuchado con antelación a sus antecesores.
Los fieles, siempre acólitos piensan diferente, tanto que han llegado a señalar que, en sus palabras, Robert Prevost, no defiende ideología alguna. Que su humanidad se refleja en el amor a los pobres, a los migrantes, a los desamparados y quienes sufren el desarraigo. No paran de alabar su crítica a la IA ya expuesta en su encíclica Magnifica Humanitas. En esos términos se mueven los análisis del discurso pronunciado en las Cortes Generales, ante un parlamento que aplaudió durante siete minutos puesto en pie.
Desde la oposición hasta el gobierno, salvo los cuatro diputados de Podemos y el único del Bloque Nacionalista Galego que no asistieron, todos pueden sentirse aludidos en lo positivo y negativo. De ahí que su visita y su discurso pueda catalogarse de una neutralidad vergonzante, cuando se trata de no herir sensibilidades o perder fieles. Su rechazo a la guerra, en términos generalistas, no puede pasarse por alto. Dejó sin mencionar el genocidio cometido contra el pueblo palestino. La ambigüedad, cuando no la equidistancia, ha sido su retórica para tratar los problemas actuales. Condenar y apuntar a los responsables, con nombres y........
