La “derecha radical” y el neomacartismo trumpista (y II)
En el epílogo de 2001 a su mencionada obra dedicada a la “derecha radical” estadounidense (véase: parte I, https://lahaine.org/cW8K) Daniel Bell adoptó una postura reflexiva pero firme: reconoció, aunque más de modo indirecto, las limitaciones de sus predicciones iniciales −muchas de ellas basadas en observaciones y modelos teóricos que se remontaban bien a los años 50−, pero defendió la validez de sus conceptos y su metodología frente a las nuevas encarnaciones de la derecha del cambio de siglo.
Claramente, como lo ha señalado con más detalle David Plotke en la introducción, el panorama político de los años 90 y el año 2000 había desbordado muchas de las proyecciones que Bell y sus colegas hicieron décadas atrás. Una de sus fallas era, por ejemplo, la subestimación organizativa de la derecha radical estadounidense: viendo en ella una fuerza puramente destructiva e incapaz realmente de gobernar, fallaron en anticipar los modos en los que estos sectores lograrían canalizarse institucionalmente como una verdadera fuerza contra-élite a través de las fundaciones y think tanks –como la Heritage Foundation−, las redes de medios, coaliciones empresariales y toda una maquinaria de movilización de base, una fuerza que, años más tarde, acabaría tomando el control del propio Partido Republicano (GOP).
Otro de los vacíos de su análisis ha sido el giro hacia las “guerras culturales”, un cambio del eje político que su enfoque original........
