España S.A.: Los que mandan sin presentarse a las elecciones
Cambian los presidentes, se renuevan los ministros y cada elección promete "abrir una etapa distinta". Pero, lejos de las cámaras y de las urnas, una poderosa red de familias, bancos, grandes empresas, altos funcionarios, medios y negocios armamentísticos permanece instalada en los lugares donde se redactan las leyes y se reparten los recursos públicos. Esta es la radiografía del poder que no necesita ganar elecciones para seguir gobernando España.
Cada cuatro años, la ciudadanía es convocada a las urnas para elegir a quienes ocuparán el Gobierno. Cambian los ministros, se renuevan los escaños y los partidos prometen inaugurar una etapa diferente.
La democracia es presentada como un sistema en el que es la voluntad popular la que determina la orientación del aparato del Estado. Sin embargo, mientras los gobiernos pasan, otras estructuras permanecen solidamente asentadas. No se presentan a las elecciones ni aparecen en los debates parlamentarios, pero sí intervienen decisivamente en la elaboración de las leyes, la distribución de los recursos públicos y la definición de aquello que se considera políticamente posible.
Son redes formadas por relaciones familiares, profesionales y económicas que conectan ministerios, grandes empresas, Bancos, bufetes, medios de comunicación, Cuerpos superiores de la Administración, industria armamentística y Casa Real. Sus integrantes no necesitan reunirse en una habitación secreta para acordar cada decisión. Han estudiado en centros educativos semejantes, pertenecen a los mismos cuerpos funcionariales, coinciden en Consejos de administración, Fundaciones y Clubes privados y comparten una determinada concepción del orden social.
Cuando un presidente o un ministro abandona el Gobierno, puede incorporarse perfectamente a una empresa. Cuando una gran Corporación necesita interlocutores dentro del aparato del Estado, encuentra a antiguos compañeros. Cuando cambia el Partido gobernante, una tupida red redistribuye a sus miembros sin perder la presencia y el control de los espacios decisivos. La llamada alternancia política modifica a los titulares visibles, pero apenas afecta a quienes permanecen en los lugares donde se elaboran las normas, circula la información privilegiada y se deciden los grandes contratos.
MUCHO MÁS QUE PUERTAS GIRATORIAS
La expresión «puertas giratorias» describe el paso de un ministro o alto cargo a una empresa relacionada con el sector que anteriormente regulaba. Pero la imagen resulta insuficiente porque presupone equivocadamente la existencia de dos mundos separados: el Estado, por una parte, y los negocios privados, por otra.
Pero la realidad es mucho más compleja que eso. No hay dos espacios claramente diferenciados, sino una misma red que habita ambos. Un alto funcionario puede redactar una norma, asesorar después a las compañías afectadas por ella y regresar posteriormente a la Administración. Un banquero puede convertirse en ministro y terminar en una institución financiera europea. Un abogado del Estado puede ocupar una subsecretaría, dirigir un organismo público y reincorporarse más tarde a un gran Banco.
La legislación española establece que, durante los dos años siguientes a su cese, los altos cargos no pueden prestar servicios en empresas afectadas por decisiones en las que hayan participado. También deben obtener autorización para desarrollar actividades privadas durante ese periodo. Sin embargo, la propia limitación revela su estrechez: cumplidos dos años, la incompatibilidad desaparece, aunque permanezcan intactos los contactos, la........
