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Peter Thiel, el profeta apocalíptico del tecnofascismo

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28.04.2026

Peter Thiel mira la geopolítica, la tecnología, los negocios y las relaciones sociales a partir de una figura que lo obsesiona: el anticristo. A partir de allí, construye una teoría político-corporativa que derivó en sus tesis conspirativas, proponiendo una suerte de tecnofascismo donde el poder estatal tiende a desaparecer, en paralelo a que es transferido a las grandes tecnológicas de Silicon Valley que nos salvarán del Armagedón.

El personaje rompe la norma del entreperneur high-tech de California. No estudió ciencias exactas: se graduó en derecho y filosofía en la Universidad de Stanford. Su especialidad es juntar fondos para invertirlos en empresas tecnológicas, comenzando con PayPal en 1998 junto a Elon Musk. Su otra apuesta ganada fue al aportar el 10 por ciento de la inversión externa que apuntaló a Facebook en su origen. Hoy es dueño de Founders Fund y de Palantir Technologies, la empresa de análisis de 'big data' que las fuerzas armadas de EEUU e Israel usan para la selección automática de blancos a bombardear en Irán, incluyendo el caso donde un dato erróneo hizo confundir a una escuela con un cuartel, matando a 200 niñas.

"Anarco" por conveniencia

En su libro El fin de la realidad (Universidad Nacional de Avellaneda, 2024) el académico Jonatan Taplin analiza los claroscuros de Thiel. Cuenta que ha sido un personaje de la extrema derecha desde los 16 años. Cree que nada debe interponerse en el camino del progreso tecnológico y que este proviene de los "monopolios creativos". Tiene una influencia política desmesurada en el Partido Republicano -vía aportes millonarios-- que le permite incidir en legislación y políticas gubernamentales.

En 2015 Thiel dijo: "Una de las cosas que me gustan de la tecnología es que cuando no está regulada, puedes cambiar el mundo sin necesidad de obtener la aprobación de otras personas. En el mejor de los casos, no está sujeta al control democrático ni a las mayorías, que creo que a menudo son hostiles al cambio".

Taplin explicó que Peter Thiel no cree en la democracia ni le gusta la competencia. "Es para tontos" --declaró Thiel a The Wall Street Journal-- "si quieres crear y capturar valor duradero, busca construir un monopolio".

Nacido en Alemania, de niño fue con su familia a vivir a la Sudáfrica del apartheid. Lo enviaron a una escuela alemana que aplicaba castigos corporales donde sufrió 'bullying'. Sin embargo, le encantaba Sudáfrica. Ya en la universidad -en EEUU-- seguía defendiendo el apartheid. Una estudiante afronorteamericana confrontó a Thiel por esa postura y él le dijo que la negación de los derechos civiles a los negros era económicamente sensata. "Cualquier cuestión moral le era irrelevante", contó su compañera.

En la universidad, Thiel fundó la revistucha 'The Stanford Review' que se proponía destruir los esfuerzos por introducir la diversidad y el multiculturalismo en el plan de estudios. Según Taplin, Thiel es un cúmulo de contradicciones y una de las más extrañas era la escandalosa homofobia de su revista. Aunque Thiel no admitió su homosexualidad hasta 2007, resulta extraño que él y muchos de sus amigos del equipo editorial fueran homofóbicos militantes que ocultaban su homosexualidad.

Thiel le tiene fobia al Estado porque le limita la capacidad de mover dinero con fluidez. Por eso creó Pay Pal, que al principio funcionó como un banco multinacional paraestatal que facilitaba el lavado de dinero. Su sueño húmedo es que el ámbito digital tenga autonomía y desregulación absolutas para no pagar impuestos y al mismo tiempo, tener derecho a extraer y procesar todo tipo de datos........

© La Haine