Paramilitarismo y elecciones presidenciales en Colombia
El análisis de la socióloga colombiana Vilma Liliana Franco sobre el mercenarismo corporativo permite comprender que el paramilitarismo en Colombia no fue únicamente una expresión armada ilegal, sino una estrategia de dominación articulada entre sectores económicos, élites políticas, redes criminales y dispositivos de contrainsurgencia. Bajo esta lógica, el paramilitarismo no desaparece: muta, se adapta y se reconfigura según las coyunturas históricas, transitando de formas abiertamente militares hacia expresiones político-electorales, mediáticas, jurídicas y empresariales.
Como advertía el antropólogo y exiliado político Alberto Pinzón Sánchez en 2016, el paramilitarismo constituye «un gravísimo obstáculo para la paz en Colombia», precisamente porque su estructura excede lo estrictamente armado y penetra instituciones, empresas, universidades, gobiernos municipales, territorios y formas de representación política. No se trata únicamente de grupos ilegales, sino de una racionalidad contrainsurgente orientada al control social, territorial e ideológico, funcional a proyectos de acumulación económica y disciplinamiento político.
Las reflexiones desarrolladas en el artículo de la Revista Raya, Las verdades pendientes de Mancuso, evidencian cómo el fracaso de la Ley de Justicia y Paz y las limitaciones del proceso con los grupos paramilitares produjeron una arquitectura de impunidad que no desmontó las bases económicas, sociales y políticas del fenómeno paraestatal.
Como ha señalado el profesor........
