Carta desde Cuba
A quien corresponda. Ese podría ser un buen encabezado para divulgar una misiva a poste restante. Un mensaje dirigido a quienes desconocen, son indiferentes o simplemente se niegan a denunciar los crímenes persistentes, casi obsesivos, ejecutados por el país que insiste en presentarse ante el concierto de las naciones como un baluarte de la democracia y el paradigma de la libertad.
La carta, inicialmente, debiera contar con un prólogo histórico. Se iniciaría con un memorándum secreto, redactado el 6 de abril de 1960 por el entonces subsecretario para Asuntos Interamericanos de EEUU, Lester Mallory. En ese documento se hacía referencia a la enorme popularidad de la Revolución y a que el único medio para derrotarla consiste “en sembrar el desencanto y el desaliento, a través de la imposición de dificultades económicas (…) provocando el hambre y la desesperación”.
Pocos meses después, en octubre de 1960, Dwight Eisenhower inició la aplicación de la doctrina Mallory, que, recrudecida, dura hasta el presente: limitó el comercio con Cuba en castigo por la aplicación de la Reforma Agraria decidida en mayo de ese mismo año por el gobierno revolucionario cubano. El acceso de los campesinos a la tierra y la seguridad alimentaria nunca fue visto con buenos ojos por los devotos de la propiedad privada.
Seis meses después, el 17 de abril de 1961, la denominada Brigada 2506 –integrada por dos mil uniformados, cubanos y estadounidenses pertenecientes a la Guardia Nacional de Alabama– desembarcaba en Playa Girón y en Bahía de los Cochinos, con el aval explícito de John Fitzgerald Kennedy. Tres días después, los milicianos revolucionarios derrotaban la invasión, instituyendo la única derrota militar de EEUU en América Latina y el Caribe. La escena........
