El primer fracaso de Trump en Irán no fue militar, fue político
Aunque la guerra continúa, en medio de negociaciones frágiles y con actores profundamente inestables, hay un elemento que empieza a perfilarse con claridad. Irán llega a este momento en una posición de fortaleza interna mayor de la que muchos anticipaban. Y en ese contexto, conviene señalar algo clave: la primera gran derrota de Trump en Irán no se produjo en el campo de batalla.
En medio del ruido de la escalada militar, el propio presidente estadounidense reconoció algo que hasta entonces había negado, pese a las acusaciones de Teherán, como fue la intervención de EEUU en las protestas que tuvieron lugar en Irán a comienzos de año, admitiendo haber enviado armas a través de intermediarios kurdos para influir en ese proceso.
Recordemos que las protestas de enero de 2026 en Irán fueron la expresión de una acumulación de contradicciones económicas y sociales en un contexto de presión externa prolongada. La política de sanciones impulsada por EEUU desde 2018 ha operado como un marco estructural de asfixia, limitando el acceso a divisas, restringiendo las exportaciones energéticas y condicionando el conjunto del desarrollo económico del país. Este entorno ha contribuido a una inflación persistente, a la depreciación de la moneda y al deterioro de las condiciones de vida de amplias capas de la población.
Sin embargo, reducir el origen del malestar social exclusivamente a las sanciones y las intervenciones secretas externas resultaría insuficiente. Estas presiones han interactuado con dinámicas internas propias de la formación social iraní, entre ellas procesos de liberalización parcial de la economía, la expansión de mecanismos de mercado en........
