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Duele Venezuela

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06.07.2026

El pasado 24 de junio, Venezuela padeció dos terremotos casi simultáneos de gran magnitud, 7,2 y 7,5 en la escala Richter, que provocaron graves daños, especialmente en La Guaira y en los Palos Grandes, en el municipio Chacao de Caracas, así como un número todavía indeterminado de víctimas mortales. Hasta la fecha, las cifras oficiales reportan 2.645 personas fallecidas, 10.571 heridas y 6.461 rescatadas con vida de los escombros. Habida cuenta del colapso de 189 edificios, muchos de ellos de gran altura, es previsible que el número de muertos se multiplique cuando finalicen los rescates.

Los sismos han ocurrido en un país que estaba viviendo una situación excepcional después de que el 3 de enero pasado fuerzas especiales de los EEUU secuestraran al presidente Nicolás Maduro y a la diputada Cilia Flores, actualmente presos en Nueva York y pendientes de juicio. Ese hecho marcó un punto de inflexión en las relaciones entre EEUU y Venezuela, que han pasado de la guerra multifactorial abierta y encubierta al marco de una sui géneris negociación diplomática. El resultado, fuera de todo eufemismo, es que Venezuela es hoy un país tutelado de facto por las autoridades estadounidenses, quienes hacen alarde de ello anunciando, además, un plan de tres fases para poner fin a la Revolución Bolivariana: estabilización, recuperación y transición.

Muchas cosas han cambiado en la política entre EEUU y Venezuela en los últimos meses, pero ni siquiera estos cambios han puesto fin al sesgo y el prejuicio con el que se informa sobre cualquier cosa que acontece en el país suramericano. Quienes pensábamos que el nuevo momento de la política venezolana iba a ahorrarnos el antiperiodismo, como lo definió Fernando Casado, que se ha ejercido contra la Venezuela bolivariana desde que en 1999 Hugo Chávez llegó a la Presidencia y el país inició un proceso de transformación revolucionaria, estábamos equivocadas.

No sin estupefacción, y ciertas dosis de indignación agravadas por el dolor profundo ante la tragedia colectiva que se está viviendo todavía en estos momentos, observamos cómo los medios españoles y occidentales, sea prensa, televisión o radio, se están cubriendo de gloria una vez más al tratar el impacto de los terremotos en Venezuela. De repente, lo que no pasaría de ser un comentario secundario en la información sobre un fenómeno devastador en cualquier otro país, es decir, la capacidad de un Estado, y de sus autoridades gubernamentales, para responder a una catástrofe de tal calibre, adopta una categoría central cuando se trata de Venezuela.

Los terremotos como excusa para enjuiciar al chavismo

Rescatar todas las noticias, artículos de opinión, editoriales, comentarios o preguntas insidiosas que nos han regalado los medios en una semana sería inabarcable, pero como muestra destacaré sólo algunos ejemplos con los que me he topado, sin haber realizado una búsqueda sistemática, en los últimos días: "Cuando lo que tiembla es el Estado" (editorial del ABC, viernes 26 de junio), "La solidaridad suple las carencias del Estado en Venezuela" (portada de La Vanguardia, 29 junio), "Los venezolanos esperan que el Gobierno les pueda realojar lo que parece una utopía teniendo en cuenta el debilitamiento crónico de las estructuras venezolanas" (voz en off en el programa "La Hora........

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