menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Acuerdo de defensa de La Meca, ¿la OTAN sunita?

16 0
16.08.2026

[Foto: Los dictadores turco, Tayyip Erdogan, saudí, Mohammed bin Salman, y paquistaní, Shehbaz Sharif, posan tras la firma de un acuerdo de defensa conjunto en La Meca, Arabia Saudita, el 7 de agosto de 2026.]

Imagine usted un tablero de ajedrez donde, durante cincuenta años, un solo jugador movía todas las piezas. Ese jugador era Washington. Ponía y quitaba dictadores, decidía qué peones avanzaban y cuáles morían, y cobraba por cada movimiento una comisión llamada petrodólar. Ahora imagine que, una mañana de agosto de 2026, tres jugadores que antes movían sus piezas por separado se sientan juntos, y dicen: a partir de hoy, jugamos nosotros.

Eso es exactamente lo que ocurrió en La Meca el 7 de agosto de 2026. Arabia Saudita, Pakistán y Turquía firmaron un acuerdo de defensa conjunta que, sobre el papel, dice algo muy simple: si tocan a uno, nos tocan a todos. Pero debajo de esa frase aparentemente defensiva se esconde una nueva reconfiguración de poder en Oriente Medio desde la caída del Imperio Otomano.

Para entender por qué este acuerdo podría hacer temblar los cimientos del orden mundial, hay que comprender una fórmula que los analistas militares llevaban décadas temiendo y que nadie había logrado materializar hasta ahora. Es una ecuación de tres variables que, sumadas, producen algo explosivo. La primera variable es el dinero. Arabia Saudita tiene petróleo, reservas billonarias y la capacidad de financiar cualquier empresa militar durante generaciones sin pestañear. La segunda variable es el músculo. Pakistán tiene el sexto ejército más grande del mundo, experiencia de combate real en tres guerras contra la India, y algo que nadie más en el mundo islámico posee: ojivas nucleares. La tercera variable es la tecnología. Turquía, bajo el liderazgo de Erdogan, ha construido en quince años una industria militar que ya no envidia a nadie: drones que cambiaron la guerra en Nagorno-Karabaj, cazas de quinta generación en desarrollo, sistemas navales y de guerra electrónica de primer nivel.

Cuando usted suma capital saudí, músculo pakistaní y tecnología turca, no obtiene una alianza. Produce una superpotencia regional que en principio no responde a ningún Estado occidental, que no necesita permiso de nadie para existir y que tiene alcance desde el Mediterráneo hasta el océano Índico. Es, si se me permiten la analogía, como si tres empresas medianas que competían entre sí decidieran fusionarse y, de la noche a la mañana, se convirtieran en un monopolio que hace irrelevante al antiguo líder del mercado.

Si se consolida, aquí viene lo verdaderamente revolucionario: cada uno consigue algo que no podía obtener solo. Arabia Saudita gana un escudo. Durante años, Riad vivió con el........

© La Haine