La matriz común de la cuestión social y la cuestión ecológica
Desde que en las décadas de 1960 y 1970 aparecieron en las escenas mediáticas, políticas y académicas los partidarios de la cuestión ecológica (los ecologistas, en todas sus corrientes) no se han llevado bien con los partidarios de la cuestión social (los izquierdistas, en todos sus matices). Al principio indiferentes entre sí, pronto se convirtieron en rivales y hostiles, en particular en el plano político: los primeros acusaban a los segundos de sacrificar "el medio ambiente" a los imperativos del crecimiento económico y del progreso social (y la distribución más equitativa de los frutos del crecimiento); los segundos replicaban que los primeros se preocupaban más por la suerte de la naturaleza que por la de la humanidad. Y aunque la hostilidad terminó cediendo ante las necesidades de alianzas en diversas combinaciones parlamentarias y gubernamentales, la heterogeneidad de sus respectivas temáticas y problemáticas no dejó de mantenerse, debilitándolas hasta provocar el fracaso de algunas.
Las razones de esta situación persistente son múltiples. Algunas tienen que ver con los diferentes contextos históricos en que ambas cuestiones emergieron y fueron formuladas. Otras remiten a la sociología de los movimientos sociales y políticos que asumieron sus respectivas temáticas y problemáticas. Y otras más están relacionadas con los marcos ideológicos (culturales, científicos, filosóficos) en los que fueron elaboradas. En uno de estos últimos aspectos quiero detenerme, muy importante incluso porque podría crear las condiciones de una síntesis de las dos cuestiones. Se trata del desconocimiento del concepto de relaciones sociales de producción.
Sobre el concepto de relaciones sociales de producción
Si este desconocimiento es comprensible y excusable en los ecologistas, lo es mucho menos en el caso de los izquierdistas. Porque este concepto se sitúa en el corazón mismo del pensamiento marxista, una de las principales fuentes de inspiración del socialismo.
Cuando en el "Prefacio" de Contribución a la crítica de la economía política Marx se ve llevado a resumir su enfoque intelectual y precisar lo que constituye su originalidad, es a este concepto al que se refiere:
"El resultado general al que llegué y que, una vez adquirido, sirvió de hilo conductor a mis estudios, puede formularse de la siguiente manera. En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones, necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política, y a la que corresponden determinadas formas de la conciencia social"[2].
Tal como se presenta de manera sucinta en este párrafo, el concepto designa un complejo de relaciones que articula de manera específica propia de cada modo de producción (forma o tipo global de sociedad), por un lado las relaciones de los seres humanos con la naturaleza y por otro las relaciones de los seres humanos entre sí, en el seno del proceso social de producción (o proceso social de trabajo).
En tanto relaciones de los seres humanos con la naturaleza, las relaciones de producción son las formas sociales dadas a las fuerzas productivas, a las capacidades de producción puestas en marcha por el trabajo humano, es decir a la transformación de la naturaleza por el ser humano con el fin de adecuarla a sus necesidades y usos. De modo que las fuerzas productivas comprenden, simultáneamente:
- las potencias de la naturaleza, en la medida en que puedan ser operadas (apropiadas) por el trabajo humano: toda la naturaleza, en su conjunto y en sus más ínfimas partes, es la primera y fundamental fuerza productiva;
- los medios de trabajo (herramientas, máquinas, dispositivos materiales de producción, infraestructuras productivas, etc.) que son también productos del trabajo humano, o sea resultados anteriores de la transformación de la naturaleza;
- por último, la fuerza humana de trabajo, tal como ha sido moldeada por toda la experiencia del trabajo humano, incluyendo por consiguiente el saber incorporado concerniente tanto al dominio de la materia como a la organización de las relaciones entre los seres humanos en el trabajo.
En tanto que relaciones entre sí de los seres humanos en el proceso de producción, las relaciones sociales de producción articulan las relaciones de los productores con sus medios de producción y medios de consumo, las relaciones de los productores entre sí y, finalmente, las relaciones de productores y no productores con el producto del trabajo social.
Desde el ángulo de las relaciones de los productores con sus medios de producción (tierra, materias primas, fuentes de energía, herramientas y máquinas, infraestructuras productivas, etc.) y con los medios de consumo (individuales o colectivos), es determinante la propiedad de los medios de producción, es decir, el conjunto de reglas sociales (jurídicas, morales, políticas, religiosas, etc.), de hecho o de derecho, que rigen las condiciones de apropiación de los medios de producción por los productores y fijan las formas en que dicha apropiación tiene lugar.
Las relaciones de los........
