Efecto Maricarmen
Dicho con todo el respeto por la difunta, si yo fuera el propietario del piso de Maricarmen me subiría por las paredes. Intentaron desalojarla tres veces: en octubre de 2025, en junio de este año y finalmente en septiembre. Teniendo en cuenta, además, que un desahucio no es una decisión arbitraria, es una sentencia judicial. En teoría, todos somos iguales ante la ley. Si yo no pago una multa de 50 euros, por poner un ejemplo, me embargan. Las administraciones públicas son implacables.
Además, lo suyo fue casi un abuso de confianza. El contrato fue subrogado dos veces. En 1960, al fallecer su padre. Y, en 2005, al traspasar su madre. El litigio arranca entonces. Todo ello por un piso de 90 metros cuadrados a cinco minutos del Retiro por el que pagaba poco más de 400 euros al mes, de los cuales más de la mitad eran gastos de escalera. O sea, que en realidad le costaba solo 204 euros mensuales.
Por eso, se han agarrado a lo de........
