Viene el lobo y tiene dientes
Durante la marcha del Orgullo en Berlín, donde un tal Abdul Ballout en furgoneta fue contra la multitud por una discrepancia civilizatoria, bastantes participantes, en esas masivas manifestaciones que ya tienen un carácter turístico-festivo más que de reivindicación, portaban pancartas con lemas como Queers for Palestine y otras muestras de apoyo al yihadismo en Gaza, que es lo que existe ahí. En Gaza no hay una socialdemocracia nórdica, ni un sistema liberal, ni un bloque marxista-leninista, ni un parlamentarismo abierto a lo LGTB y otras consonantes, damas y caballeros. Gaza, o lo que queda de ella, es un bastión islamista. Del islamismo armado, para entendernos. Y eso invocaban en Berlín. Y resulta que llegó. Sorpresa, sorpresa, dijo el terrorista. Alguien ha ordenado un pedido y yo vengo a entregarlo. Aquí lo tienen, las cuatro ruedas por encima. Espero que todo esté al gusto de los señores.
Puede resultar cruel, pero aquellas pancartas de una improbable alianza entre integrismo religioso y activismo homosexual eran sin duda lo más grotesco. Decía Javier Nart que en muchas ocasiones la tragedia es la mueca más brutal que produce el esperpento.
La reacción de los organizadores fue la normal en estos casos: salir ante la prensa para dar un comunicado contra la ultraderecha. En un lúcido ejercicio crítico, dijeron alguna cosa muy importante sobre combatir el racismo. Muchos medios de comunicación hicieron hincapié en el coche que fue contra el gentío cerca de la Puerta de Brandeburgo. Un coche que se conducía solo, al parecer. Como si el de David Hasselhoff hubiera hecho una interpretación violenta del Corán. El coche fantástico y homicida. En todo caso, alguien desprovisto de sus facultades mentales, aunque todos los locos sin internar que atacan en Europa compartan las mismas creencias........
