Distintos tipos de fascismo
Antes, para ser fascista tenías que ser miembro de Falange Española, con los llamados camisas viejas, Julio Ruiz de Alda o Ramiro Ledesma Ramos. O haber militado en el partido de Mussolini, la Marcha sobre Roma, el uniforme negro y el correaje.
Ahora, con no querer succionar las gónadas de Arnaldo Otegui, o con hacer algún comentario mínimamente crítico con el actual Gobierno, ya te sirve para ser fascista de cara a la merma dominante, lo que ha despojado toda la carga de militancia y toda la fuerza del término. Forma parte de la banalización de todo alrededor, incluida la estupidez.
Edu Galán, mi zoquete predilecto, decía que había algo de fascismo y «trumpismo» en esas veladas de pseudoboxeo que organiza un youtuber. Para los puristas, eso no es boxeo, lo tenemos claro; pero lo que tampoco es, creo, es fascismo. Resulta hasta vergonzoso tener que aclarar semejante chorrada.
Pero los bobos en alto estado de pureza siempre nos pueden sacar una sonrisa. Menear la cabeza, resignados, como cuando un perro se hace pis en la alfombra. Pobre diablillo.
Ser «antifascista» en España es algo cómodo, de alto grado espiritual y concede una excelente........
