Arrepentimiento y fugas
En ese infortunio aciago que parece perseguir a la esquilmada Venezuela, tras la devastación del chavismo se unen las fuerzas de la naturaleza en forma de mortífero terremoto. En él ha sucumbido la mujer de un etarra, de esos matarifes que usaron y usan el país caribeño como refugio, con la complicidad de los jerarcas del régimen bolivariano y algún que otro pérfido mediador en España. A la hora de la escritura de este artículo, Pedro Sánchez no ha dado el pésame a EH Bildu, pero todo se andará. Los herederos políticos de la banda de homicidas con txapela suelen rendir un sentido homenaje a los gudaris caídos, igual que son recibidos en su pueblo, en jolgorio de multitudes, cuando salen de la cárcel gracias a las caricias de trato preferencial del ministro Grande-Marlaska, por mucho que un bobalán y sectario presentador de La Sexta diga que no existen tales ongi etorri .A nosotros, por contra, dentro de tanta tragedia, tanto cadáver y tanta desolación, el deceso de esa hija de la gran puta nos proporciona un gozo inédito. A la etarra consorte le ha alcanzado la justicia que en España no llegó a su compañero Koldo Olalde ‘Txistu’. La concubina no ha podido huir de su destino final, en el país en el que había nacido y en el que se sentía segura, al lado de su marido asesino de guardias civiles.
Venezuela como negocio del saqueo de narcosocialismo y cómplices (Zapatero), y santuario de criminales como De Juana Chaos, al que........
