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Sevillanía

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28.03.2026

Sevilla es suya, muy suya, tan suya que ha acabado convertida en otra cosa: un bastión espiritual, una nueva Covadonga. La secularización —esa peste protestante que asoló la península de norte a sur— se frenó en seco ante esta aldea de irreductibles sevillanos. Una resistencia admirable, sin duda, pero sostenida medio sin querer. Porque si esta ciudad se ha mantenido al margen de ciertas moderneces, ha sido como consecuencia de permanecer fiel a sí misma; esto sí buscado a toda costa. Sevilla se ha quedado tan quieta que el devenir del mundo la ha colocado en vanguardia. Y si, como auguran algunos, cabe esperar un regreso de la tradición, una reconquista de sur a norte, incluso una nueva contrarreforma, nacerá en estas calles en las que, si no hay un Cristo, es porque ya ha pasado y estamos a la espera de la Virgen.

La idiosincrasia sevillana arrastra una vieja sospecha de superficialidad. Muchos........

© La Gaceta