Fruta de temporada
Está el temor a la resaca y los primeros chirridos de las articulaciones. También el vaso de agua en la mesita de noche y el recelo hacia las novedades. Por supuesto, los niños. El pádel y la calvicie. El estoicismo y las mancuernas. Sin embargo, el verdadero rito de paso a la mediana edad, lo que nos expulsa para siempre de la juventud, es echar pestes de los jóvenes. Un día, conversando con alguien de tu quinta, os sorprendéis de repente constatando, con mucho asentimiento por ambas partes, que los chavales están más perdidos que el barco del arroz, que tienen las neuronas a estrenar y que sin la IA serían incapaces de distinguir el pulgar del meñique. Enhorabuena ―por decir algo―. Ya eres un señor de mediana edad.
Ojo: los tópicos no están del todo desencaminados porque la que en realidad está desencaminada es la juventud. Siempre ha sido así. Es algo constitutivo. Como el enamoramiento, la juventud es superficial, pasajera, errática y falsa........
