El poto de los cuerpos intermedios
Alexis de Tocqueville murió en 1859, de modo que se perdió los emblemáticos reportajes de Callejeros. Es una lástima porque el programa merecía la pena: tenía algo del humor cruel que a menudo gastamos con la España profunda, carpetovetónica; esa de la que Cela escribió «que no puede morir, por más vueltas que todos le demos, hasta que España muera». Tal vez Tocqueville no habría disfrutado tanto como nosotros de aquellas emanaciones del carácter nacional, pero habría hallado confirmación a muchos de los peligros que avizoró en la democracia moderna. Pienso en su defensa de los cuerpos intermedios y en lo que opinaría de la señora que, en uno de los episodios, entre desesperada y devota, suplicaba: «¡Por Dioh, Arcarde, dame una casa!».
Esa idea del alcalde providente, que reparte los dones y a cuyo corazón se llega por burocráticos caminos, evidencia el despotismo blando sobre el que........
