La campaña
Uno nunca ha sido muy listo, pero si alguien me preguntara qué hacer para frenar a una fuerza política emergente, así, a bote pronto, se me ocurrirían unas cuantas cosas:
Uno: la desilusión. Hay que desilusionar. Si la cosa crece, hay que arreglárselas para que parezca menguar. Para eso no existe instrumento mejor que crear expectativas falsas. Si tienes 15 y puedes ganar 18, haré creer que puedes llegar a 20; así, si llegas a 19, parecerá un fracaso. En una atmósfera en la que todo es comunicación, los discursos pesan más que la realidad. Y así un éxito objetivo puede convertirse en una desilusión subjetiva.
Dos: la cizaña. Esto nunca falla. Sobre todo cuando te fijas como blanco a los que un día tuvieron poder y ahora lo........
