Cazas malas y cazas buenas
A José María Figaredo se le ocurrió el otro día emplear la palabra «cazar» para proponer la detención de los marroquíes que forzaron la frontera ceutí hace tres semanas y que desde entonces siguen jugando al gato y al ratón con una policía impotente, desmoralizada y desautorizada. Que la improvisación literaria le haya jugado una mala pasada a quien, por su condición de diputado del partido bajo vigilancia intensiva, debería medir cada sílaba que pronuncia no elimina la evidencia de que no se trató de una apología del escopetazo como si los afectados fueran jabalíes, sino de la expresión de su deseo de que se cumpla la ley. ¿Tan pronto se ha olvidado el caos que han llevado a Ceuta? ¿Tan eficazmente se están ocultando los robos, los destrozos, las peleas y hasta las agresiones sexuales que siguen cometiendo mientras los gobernantes socialistas silban con disimulo como si la cosa no fuera con ellos? ¿Tan extraño es que un........
