Los valientes están solos
Dos bombas. La primera en 1943, la segunda en 1992. Italia vive su propia guerra civil en cuanto los Aliados desembarcan en Sicilia un verano antes de hacerlo en Normandía. En esta isla árida y salada, donde los perros se comen a otros perros para no morir de hambre, vive la familia Riina en la ciudad de Corleone. El padre manipula una bomba aliada que encuentra en la rua del Piano, junto a su casa. El desenlace es trágico, todos mueren menos uno de los hijos, el pequeño Salvatore.
Muy pronto Salvatore se convierte en Totò, y con los años en capu di ‘i capi, en jerga siciliana. Todos le temen, son muy pocos quienes se atreven a llamarle por su apodo, la bestia. En los 80 aquel niño huérfano es un hombre despiadado que pone en jaque a todo un Estado, que ejerce el terrorismo contra otros clanes y somete a las instituciones italianas. Son años de omertá, compra de voluntades y mucha sangre. Mata a medio millar de personas, una carnicería que avergüenza al Gobierno y es, sobre todo, un aviso a navegantes.
Claro que hay quien no quiere captar el mensaje. Enfrente hay un juez empecinado y corajudo dispuesto a que el crimen organizado no gobierne Italia. Se llama Giovanni Falcone y libra una cruzada contra la mafia........
