Don Luis sabe cosas
La Armada española desembarca en Nueva York, capital decadente del Babel multicultural de Mamdani. A mitad de camino entre Wall Street y Gotham City, sus calles están envueltas en densas nubes de marihuana y criminalidad, pack turístico indivisible para los europeos más despistados que creen que el mundo es un parque temático. En esa atmósfera irrespirable España se cita con la historia para enfrentarse al país nacido del antiguo Virreinato del Río de la Plata y a los arbitrajes de la FIFA, que un villano como Infantino siempre da más miedo que un genio como Messi.
Si hay un hombre capaz de evitar que repitamos aquello de que no vinimos a luchar contra los elementos es don Luis de la Fuente, a una estrella de convertirse en capitán general. Este riojano tranquilo, de maneras de hidalgo castellano, habla poco y reza mucho. Y en su temperamento sosegado encontramos firmes convicciones y un liderazgo de otra época. A de la Fuente hay que agradecerle, sobre todo, que no convierta las ruedas de prensa en soporíferas peroratas, en esos monólogos insufribles vomitados por tantos filósofos en chándal. Su estilo combina la sencillez con gotitas de sarcasmo y toneladas de sabiduría. Con........
