Almendralejo o Barranquilla
Amanece el jueves, día de San Jorge, con el pacto cerrado en Aragón. Más prioridad nacional. Las emisoras y televisiones del régimen saludan el acuerdo citando las leyes raciales de Núremberg. La sangre. El Reich. Adiós a los matrimonios mixtos. En COPE dicen que Vox y el nacionalismo catalán son lo mismo, aunque por algún motivo nunca recuerdan que Aznar entregó las aulas —o sea, el alma de la juventud— a Jordi Pujol. El periodismo asustaviejas en máxima ebullición.
Cada uno defiende lo suyo y el tertuliano, aunque hable en TVE, no se debe al pueblo español, sino a quien le ha puesto ante un micrófono para justificar la invasión. Inchaurrondo cuela el rótulo «Prioridad Nazi-onal». Mejor el colombiano o el marroquí que acaban de llegar que el español que le paga el sueldo. El de Almendralejo o Teruel, a agachar la cabeza. Es un discurso antipopular, insostenible en cualquier conversación a pie de calle. ¿Quién pondría por delante a los hijos de otro antes que a los suyos?
Los nervios afloran porque está en juego la hegemonía bipartidista y su adiposo cinturón mediático quiere convencer al españolito de que el sentido común es algo vergonzoso. Leemos y escuchamos atónitos invocar los derechos humanos cuando piden más inmigración, pero........
