Un largo final feliz
Una de las técnicas favoritas de manipulación masiva del sanchismo es el hartazgo. Uno puede resistir el combate frente a frente, puede sobrevivir a un naufragio, puede librarse en medio de una ofensiva militarmente superior, pero es muy difícil soportar la insistencia. Nos pasa en cualquier ámbito de la vida. Podemos soportar a un tipo violento, a un idiota, a un insolente, pero difícilmente sobrevivimos al pesado, al amigo que se repite cien veces, o a quien en cualquier reyerta reitera mil veces la misma amenaza sin llegar nunca a golpear. El cansino, el plomo, el brasas, el intenso, el machacón, o el pelmazo terminan ganándonos por aburrimiento.
Todas las tramas judiciales del sanchismo están atravesadas por el hartazgo. De hecho, para el común de los mortales, es imposible seguirlas, porque son tan abundantes las implicaciones y ramificaciones que ni siquiera caben en infografías que puedan consultarse en un teléfono móvil, o imprimirse en papel de periódico sin causar un desastre ecológico en nuestros bosques.
El sanchismo no podrá estudiarse en los colegios ni dentro de la asignatura de Historia de España, ni en la más apropiada de........
