Otra humillación
De una forma espontánea y bastante serena, la gente pedía que Puigdemont fuera a prisión. Era casi lo único que se gritaba en 2017. A los españoles les cuesta hacer cánticos, se ve en el fútbol. Y ahí salió uno, apenas un grito, que el golpe catalán hizo florecer del mudo pueblo español: ¡Puigdemont a prisión!
Por supuesto, casi una década después, Puigdemont la prisión no la ha olido. Primero fue el desliz de dejarlo escapar, después la Euroorden, con la que Bélgica, Alemania, Italia y la propia Bruselas hicieron papiroflexia y eso........
