El cruce de brazos
Como un signo otoñal, ha aparecido la primera mujer cruzada de brazos. No ha llegado el frío helador todavía (igual ya no llega nunca), pero a la mínima bajada de las temperaturas, ahí estaba ella: la mujer cruzada de brazos. Caminaba a lo lejos, con una rebequita que le debía de parecer insuficiente y que ella completaba con un abrazo que a sí misma se daba. Aterida y rauda, delicada y moderna, esa mujer siempre de espaldas, siempre dada a la imaginación, anunciaba como El Corte Inglés la campaña otoño-invierno.
Cuando llegan los........
