La cuenta corriente
Me toca explicar a mis alumnos de FP la ética empresarial. Cuesta lo suyo porque están educados en un positivismo jurídico que niega cualquier otra instancia y, si la instancia es superior, todavía más. Parece imposible convencerles de que hay unos deberes que uno tiene consigo mismo. El peor mal no es sufrirlo, sino causarlo, les digo muy socráticamente, pero ellos no terminan de verlo platónico.
El temario, que se las sabe todas, consciente de esa dificultad, tira por la calle de en medio del utilitarismo, que es —por definición— un atajo. Propone que expliquemos la teoría de la cuenta corriente de la integridad. No está mal tirado porque el utilitarismo al menos tiene eso: suele ser útil.
La idea es simple, como también suele serlo el utilitarismo. Consiste en que, a medida que uno se porta correctamente en la empresa o en la vida, cada buena acción equivale a un ingreso en tu cuenta ética. Una mala acción representa un gasto o un........
