Gracias, pesimistas
El optimista ve lo bueno hasta del pesimista. A éste, en cambio, le cuesta horrores la recíproca, como es lógico. No le sale. En nuestra recién estrenada circunstancia electoral, el optimista le ve lo bueno hasta a Sánchez: su error al convocar ahora. Nos dicen que lo hace porque éste es su mejor momento. Si éste es el mejor, con las encuestas en contra, Ceuta en titulares y tanto malestar en la calle, ¿cómo sería el peor?
Sánchez sobrevalora la renta electoral que puede sacarle a su repentina ocupación del problema de la vivienda. Se ha creído su propia demagogia. Y parece que se conforma con restarles a Podemos y a Sumar su nicho electoral. Pero así ni podrá ni sumará. Las izquierdas, comiéndose los votos unas a otras para sobrevivir, van a disputar unos auténticos juegos del hambre. El optimista tiene razones de sobra para sonreír ante la cita electoral.
Mientras tanto, los pesimistas ven muy peligroso a Sánchez, capaz de sacar conejos electorales de sus chisteras postales, burlar el bloqueo judicial a........
