Llegar al corazón de la gente
Algo que es necesario tener presente a la puertas de una nueva campaña electoral es que nuestro tiempo está inevitablemente marcado por una concepción progresista de la historia. Ello significa que todos nosotros, con independencia de hacia qué lado del espectro político se decanten nuestras simpatías, percibimos la historia como un proceso de mejoras continuadas de nuestras condiciones de vida. Tendemos a pensar que, en lo referente a prosperidad material y ampliación de derechos cívicos, el movimiento es siempre y necesariamente rectilíneo, con puntuales y brevísimos lapsos de regresión que no tardan en ser reconducidos.
Así se forja uno de los mitos fundacionales de la modernidad, el de la sociedad perfecta, ubicada allá en un brumoso horizonte hacia el que la humanidad se encamina, pero a donde nunca acaba de llegar, pues en el trayecto siempre surge algún nuevo deseo que es indispensable satisfacer, algún adversario al que es necesario neutralizar, alguna carencia en la que nadie había reparado pero que, de improviso, en función de los intereses de las fuerzas que manipulan el sentir de las masas, se transforma en una........
