Violencia
Para empezar a desmontar todo lo que se ha torcido, lo que nos lleva al suicidio civilizacional, hay que empezar por purificar el diccionario. Más: hay que acabar con ese cúmulo de frases hechas que llevamos décadas, a veces siglos, repitiendo como loros, que todos damos por verdades indiscutibles y que son, en realidad, falsas e inaplicables en toda su extensión.
La más que comprensible reacción de los ciudadanos ceutíes para recuperar su ciudad ante la inacción criminal de las instituciones ha propiciado, como accionada por un resorte, la reacción automática de los moderaditos: la violencia, nos repiten solemnes, nunca es la solución.
La de los moderaditos es una plaga exclusiva de la derecha o, si lo prefieren, del vastísimo campo que queda fuera de la izquierda doctrinaria. En esta última las discrepancias, existiendo, rara vez se subrayan delante de las visitas. Uno puede definirse socialdemócrata moderado del PSOE, pero no corre a denunciar el último disparate demencial de Podemos o Sumar, por lo común. Esas son nuestras cosas, que se hablan en privado sin «dar........
