Vendrán contra vosotros
El optimismo inagotable de Enrique García-Máiquez, mi admirado compañero de columna, actúa siempre en mí como un poderoso estimulante de mi natural pesimismo reaccionario. Me sale natural, casi automático, ser la antítesis de su tesis, y que venga otro detrás que haga la síntesis.
Leerle me empuja a buscar los motivos más alarmantes de mi preocupación por la cosa pública, y en esta empresa he llegado al núcleo más oscuro de mi amargura, a saber, el hecho de que una cuarta parte de mis compatriotas siga dispuesto a apoyar a un partido que sabe criminal.
Porque uno puede disculpar, al menos parcialmente, las ideas más peregrinas siempre que las considere nacidas de la ignorancia o la buena fe. Puede imaginar a alguien que crea, digamos, que amnistiar a los golpistas catalanes es un intento extremo de........
