Un candidato para una España que ya no existe
Mi país ideal es una España en la que Núñez Feijoo pudiera tener un mandato, e incluso dos, sin demasiado descalabro. No creo que el hombre tenga club de fans, como no creo que nadie vaya a ofenderse en serio si digo que no despierta entusiasmos enfervorecidos. Y eso es lo que más podría desear: un país que pueda ser gobernado por alguien que no suscite adhesiones inquebrantables, una cosa como muy suiza. ¿Quién es el presidente de la Confederación Helvética? Ni los suizos lo saben, ni falta que hace.
Feijoo, en cuyo rostro parecen más presentes las gafas que cuando las llevaba, como en un síndrome del miembro fantasma que sólo afectara a los demás, sería casi ideal para gestionar un mandato en una democracia que funcionara como se supone que debe, como estaba diseñada para funcionar.
Lo estupendo de las democracias era, en el sueño de sus precursores, que constituía no tanto un........
