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Todos los acentos

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04.06.2026

Ya lo he dicho antes, pero me sigue sorprendiendo hasta qué punto es paradójica la época en que vivimos. Si antes lo normal es que los demagogos disfrazaran una finalidad crematística, un frío interés, con los ropajes del sentimentalismo moral, ahora hacen lo contrario.

Me refiero a esas estadísticas tramposas que nos explican lo bueno que es para nuestros bolsillos que España se llene de gente de fuera, lo que al cabo significa que España, para ser rica, debe dejar de ser española.

Vale, vamos a dejar de ser. Pero con mucho más dinero.

Es un doble insulto. Primeramente, porque es mentira. No que no vayamos a «crecer» (si el tamaño es lo que importa, tendríamos que preferir siempre a un elefante sobre un recién nacido), no que no vaya aumentar esas siglas talismán, el PIB; que no vamos a vivir mejor, ni de lejos.

El segundo insulto es que equivale a decirnos a quienes nos oponemos a la invasión: «Ya sé que sois codiciosos........

© La Gaceta