No se puede ser tan torpe
Hay algo preternatural en «la derecha realmente existente», en la de toda la vida de posguerra. Desafía todas las leyes de la probabilidad; no se puede ser tan torpe por mera casualidad.
Imagine a un tipo avaro hasta el céntimo en unos aspectos y espectacularmente pródigo en otros, de los que tiran la casa por la ventana. Eso ya es extrañísimo, pero suponga ahora que cuando acapara ávidamente nuestro hombre no se enriquece y cuando despilfarra no se divierte. Esa es la derecha que todos conocemos.
Porque es comprensible que unos quieran a toda costa llegar al poder, incluso sacrificando para ello posturas ideológicas, y que otros aspiren a la pureza doctrinal aunque esto suponga perder apoyos populares. Lo incomprensible es que se enajenen todas las simpatías del pueblo en su carrera electoral y cedan en todo a sus enemigos políticos cuando gobiernan, que es exactamente lo que hace nuestra derecha tonta.
La derecha ve que la izquierda triunfa, y se dispone a imitarla........
