Anestesia moral
A la ministra de Sanidad le molesta la realidad. O más bien, le irrita profundamente que la realidad biológica no esté dispuesta a someterse a los dictados de su boletín oficial. Ver a Mónica García convulsionar en rueda de prensa ante una pregunta tan impecable como elemental de una periodista de El Debate sobre si un feto experimenta sufrimiento durante el procedimiento de un aborto es el enésimo espectáculo de esa arrogancia con la que la izquierda despacha cualquier debate incómodo. Para la titular de la cartera de Sanidad, que se le requiera evidencia científica sobre el dolor intrauterino no merece una respuesta médica prudente, sino la excomunión laica inmediata: tachar a la periodista de «negacionista».
Ocurre con la ministra de Sanidad lo mismo que ocurrió hace un tiempo cuando mi compañera Marien Vallejo le preguntó a la entonces ministra de Igualdad, Irene Montero, algo tan esencial como qué era ser una mujer. Montero no supo responder. Hoy, Mónica García ha........
