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Cuando un pueblo irrumpe en el curso de la historia

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El Diluvio de Al-Aqsa no inició la lucha del pueblo palestino ni constituye su final. El 7 de octubre de 2023 fue un acontecimiento histórico que abrió una ruptura en una trayectoria mucho más larga, desafió un orden que parecía inamovible y alteró las condiciones palestinas, árabes, regionales e internacionales en las que esa lucha continúa.

Hay acontecimientos cuya importancia no puede medirse únicamente por lo que sucede el día en que ocurren. Su verdadera dimensión aparece después, cuando descubrimos que han alterado certezas que parecían inamovibles, han obligado a modificar estrategias y han abierto procesos cuyo desenlace todavía desconocemos.

El 7 de octubre de 2023 fue un acontecimiento histórico que abrió una ruptura en una trayectoria mucho más larga. El Diluvio de Al-Aqsa no inició la lucha del pueblo palestino ni constituye su culminación. Palestina llevaba generaciones resistiendo al colonialismo, la expulsión y la ocupación. Pero reconocer esa continuidad no debería impedirnos comprender la magnitud de la ruptura producida aquel día.

Casi tres años después, el mundo no ha regresado al lugar en el que estaba.

El Diluvio desafió un orden establecido en el que Israel podía continuar la colonización mientras profundizaba su integración regional; los gobiernos árabes podían avanzar hacia la normalización; Estados Unidos podía diseñar una nueva arquitectura para Asia Occidental con Israel ocupando una posición cada vez más central; y Palestina podía permanecer fragmentada, sometida y progresivamente relegada de la agenda internacional.

No era la resolución de la cuestión palestina. Era la pretensión de construir un orden capaz de funcionar sin resolverla.

El Diluvio demostró que ese orden podía ser desafiado. No lo destruyó ni construyó automáticamente otro en su lugar, pero volvió a demostrar la capacidad del pueblo palestino —de su voluntad, su resistencia y su acción organizada— para intervenir en el curso de la historia y alterar correlaciones de fuerzas que parecían inamovibles.

Porque las correlaciones de fuerzas no se expresan únicamente en el número de soldados, aviones, misiles o aliados. Israel continúa disponiendo de una enorme superioridad militar y del respaldo de las principales potencias occidentales. Pero la superioridad material no equivale a poseer una capacidad absoluta para determinar el curso de los acontecimientos.

El 7 de octubre mostró que un pueblo sometido a una correlación de fuerzas enormemente desigual todavía podía recuperar la iniciativa.

Palestina regresó al centro de la política mundial como no ocurría desde hacía décadas. Pero el cambio más profundo no consistió simplemente en que volviera a ocupar titulares. Millones de personas comenzaron a hacerse una pregunta elemental: ¿qué ocurrió antes del 7 de octubre?

Responder obligaba a hablar del bloqueo de Gaza y después a mirar más atrás: Oslo, la ocupación de 1967, la Nakba de 1948, los refugiados, el Mandato británico, la Declaración Balfour y........

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