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Lucía Sánchez Saornil: moda, poemas, cárcel, política, música y testimonios

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14.06.2026

Por Ignacio C. Soriano Jiménez

Burgos, octubre de 2025

En el libro Lucía Sánchez Saornil, entre mujeres anarquistas (Soriano, 2022) queda documentada la actividad de esta mujer, nacida en Madrid en 1895 y fallecida en Valencia en 1970; poeta, operadora de teléfonos, periodista, oradora, organizadora, coiniciadora de Mujeres Libres (MMLL) o abaniquera, entre sus capacidades. Lo narrado allí no agotaba lo referido a ella, de la que han emergido textos inéditos en prosa y poesía1. Entre lo resaltable cabe nombrar: un artículo sobre moda de 1913, en La Última Hora de Mallorca; poemas iniciales de 1914-1915, en tres periódicos, caso de El Adelantado de Segovia, La Tribuna y La Patria. Ello se sitúa antes de que entrara a trabajar en 1916 de operadora de teléfonos. Después: en 1931, un alegato sobre la revolución, que ve la luz en La Tierra, periódico que certifica su detención policial en una huelga, y su pertenencia a un partido republicano; el poema “Canción infantil”, al que Gombau pone música para piano en 1938; dos colaboraciones en la revista valenciana Pentagrama en 1953 y 1954. Más la reproducción de textos o actividades ya conocidas en órganos de prensa de 1936-1938, tal la presentación de MMLL en Spain and the World de Londres; la publicación de “Romance de Durruti” en El Parapeto de Valencia, y en España Heroica de Buenos Aires; la de “¡Ay, rinconcito de Asturias!” en El Defensor de Puertollano (Ciudad Real); “Asturias, cortina de fuego”, en Vida Nueva de Tarrasa; o “Romance del 19 de julio” en Pariser Tageszeitung, del exilio alemán en París, en traducción de Hannah Zweig.

Desde 1922 se continúa publicando sobre Lucía, sin obviar leyendas sobre su vida. Hay aportaciones desde ámbitos afines, caso de la nuestra (Soriano, 2024), o el texto de Cristina Escrivà (2024)2 en L’IO. Lectures de L’Institut Obrer, de Valencia, introducido con un retrato de cuerpo de Lucía (encargado para la ocasión), muestra de cómo su militancia tuteaba estética y revolución a un tiempo, e incluye un arreglo instrumental del Himno de Mujeres Libres (en catalán). En el ámbito académico suscita interés recopilatorio, así el artículo de Belén Blázquez (2023) de la Universidad de Jaén, o la bibliografía que cuelga Isabel Navas Ocaña (ca. 2024) en la página de autora en el Portal de poesía de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, que pronto quedan desbordadas, así por el texto de M. Helena Fernández (2025) en Artifara.

Resulta notable el estudio comparativo y la edición de la obra poética de Saornil, hasta ese momento, a cargo de Jesús Gallego Montero (2022)3, tras la consulta de su legado, en manos de Elena Calvillo Samada, que incluye poemas no publicados de las últimas décadas de la autora. A lo que hay que sumar la antología Ellas cuentan la guerra (2021)4, edición de Reyes Vila-Belda, si bien afirma que Lucía permanece «de incógnito» en el franquismo, algo que ya desmentimos en el libro de 2022.

Señalemos que el retrato físico de Lucía, según señala Araceli Pulpillo (2023), con frecuencia es confundida ‒yerro venial‒ con las imágenes de su compañera América Barroso Mery, Simone Weil o Antonia Fontanillas. En este tiempo se ha corregido (en notable medida a indicación nuestra) en varios lugares, así Wikipedia, Pares (Ministerio de Cultura) o BV Miguel de Cervantes, aunque persiste en otros.

Sorprende, de entrada, que una de las iniciadoras de la agrupación Mujeres Libres escriba que «hay quien lleva la falda abierta por delante, cosa no recomendable para las que no tienen las piernas bellas y perfectas, y tampoco para aquellas que las tengan, aunque sean como las de una Venus». Sin embargo, las fechas lo explican: Mujeres Libres se crea en 1936, y este texto es de 1913. Confirma el camino de Saornil que, a grandes rasgos, puede distribuirse en cuatro etapas: la primera de la década de 1910, en la que vislumbra a la mujer moderna y tiene fe en las señoras de la aristocracia para que mejoren la vida de las clases populares; en la segunda, hacia los años veinte, defiende la instrucción como camino de emancipación y fía en las mujeres formadas de clase media, además de interesarse por las relaciones laborales; en la tercera, durante los años republicanos, conecta y se siente mujer del pueblo, trabajadora, y se identifica como anarquista; en la cuarta, tras el exilio, se vuelca hacia espacios íntimos, familiares, y dice yo en vez de hablar de nosotros.

La frase citada corresponde al segundo artículo que conocemos de Lucía, de título “Un poco de moda”, que La Última Hora, diario de la noche de Palma de Mallorca, publica en primera plana el 21 de agosto de 1913. Elaborado con 17 años, época en la que se forma en el Colegio Hijos de Madrid, ya ha escrito en su primer artículo sobre la precariedad de las condiciones de vida de las mujeres del pueblo y ha confiado en las posibilidades de emancipación que se ofrecen a las generaciones jóvenes. Es la época en que El Pensamiento Femenino desarrolla campaña al negarle a Pardo Bazán la entrada a la Academia de la Lengua por ser mujer.

Lucía habla de los trajes hechura sastre, entonces en boga, que «son a mi parecer, los más cómodos y los que mejor responden a las necesidades de la vida moderna de la mujer». Manifiesta la autora que, al hacerlo, cumple con su propósito, «aquel que me impuse al escribir para vosotras», y finaliza con un «hasta otro día queridas amiguitas», lo cual asevera que se trata de una serie. No hallamos más artículos de Lucía en este diario, por lo que es factible pensar que tiene algún otro publicado en periódicos que desconocemos. Ello sugiere la intención de la autora en hacerse un hueco en el periodismo de moda, interesada en la higiene, la comodidad y la estética.

Aunque no era una tarea fácil; el campo estaba cubierto. La Última Hora incluye con regularidad la sección de moda “Para las damas”, firmada por La Baronesa Rubia, mujer viajada además de entendida en ello, ya presente desde 1908; pudiera tratarse de Colombine, que se inicia en estos asuntos en Diario Universal en 1903 (y conferencia sobre Misión social de la mujer, en 1911). Señalemos que es frecuente hallar entonces las secciones “Crónicas de moda” o “Carnet de moda”, firmadas muchas en París, en periódicos ya de Córdoba o Segovia (en los que Lucía colaborará) u otras ciudades.

Saornil inicia la publicación de poemas en el semanario Avance de Ciudad Rodrigo (Salamanca) en enero de 1914, a propuesta de su amigo poeta José Santos-Pérez. Parece que ello le resulta gratificante, pues el 20 de abril de 1914 aparece en la sección “Cancionero” de La Tribuna, diario independiente5 de Madrid, el soneto “Provincianas” con su nombre. Lo que indica que publica poesía en Madrid dos años antes de lo que se suponía. Y lo hace con un soneto compuesto en alejandrinos ‒14 sílabas‒, modalidad introducida por Rubén Darío sobre el endecasílabo clásico, que ella utiliza en los años siguientes. Su contenido es propio de esta etapa inicial: la melancolía que le produce una ciudad medieval, sin vida, iluminada por la luna.

Vuelve a ocupar “Cancionero” el 17 de mayo con tres cuartetos de arte mayor, en un yo poético definitorio, cuya fluidez merece la pena traer aquí: «Amo las tardes grises, las tardes melancólicas, / los paisajes de otoño, las rosas amarillas; / me disgustan y aburren esas fiestas diabólicas / donde solo la intriga y la falsed brillan. // Yo adoro las quietudes, los parques solitarios, / los países de niebla, los ocasos serenos, / la música lejana, la voz del campanario, / amo la blanca luna, los corazones buenos. // Quiero una casa limpia, llena de paz suave, / con un jardín de brumas, propicio para amar, / tener suspensa el alma en las notas de un clave / que vaguen por la estancia, haciéndome soñar».

En el otoño de 1914, El Adelantado de Segovia inserta “Balada de melancolía” en su página literaria (de los martes), con la dedicatoria (muy luciana): «Al poeta de todas las bellezas espirituales, Enrique Vázquez de Aldana», firmada por Lucía Sánchez Saornil. Ello nos muestra que ya tiene relación con este poeta, colaborador del diario, del cual conocíamos que incluye a Lucía en su obra Margarita, de 1917, con el poema “Margarita” (que vuelve a utilizar en 1953........

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