A Trump, Putin y Netanyahu los hemos prohijado nosotros
El diccionario de la Academia de la Lengua Española ofrece dos acepciones del término . La segunda, . Las dos son pertinentes a los efectos de este artículo. La avalancha autocrática que ha llevado al poder a Trump, Putin o Netanyahu tiene su origen en la parálisis de la sociedad civil. La caterva de sociópatas que ocupa los gobiernos de algunas principales potencias la hemos acunado nosotros. Son oligarquías electivas que reinan a sus anchas gracias al consentimiento de los gobernados (ex ante y ex post). Porque una mayoría ciudadana abrazó en las urnas sus nombres y sus proclamas, tesis sostenida por Yazcha Mounk en El pueblo contra a democracia. La gran cuestión, por tanto, radica en saber . Y la repuesta, a la manera taurina, solo puede ser:. Renunciando a principios y abandonando responsabilidades.
El camino hacia la deserción democrática no sigue un único modelo. Durante el pasado siglo el totalitarismo emergió tanto a derecha como a izquierda. Hitler y Stalin, mutatis mutandis, son especies de esa cosecha, combinando procesos electorales con espasmos revolucionarios. Sin embargo, la diferencia respecto a los casos que vemos en este primer tercio del siglo XXI radica en que sus pares de hoy nacen de la corrosión del sistema constitucional. Tanto Trump, como Putin o Netanyahu oficialmente son líderes de naciones democráticas surgidos para el cargo en elecciones libres. Su acceso al poder no ha sido a consecuencia de actos de fuerza, sino por la voluntad de sus ciudadanos expresada en las urnas. Quizás porque aquel ideal de presuponía en el elector una conciencia y unos valores que hoy están en fuga. Se ha conseguido la cuadratura del círculo en política: que sean los oprimidos quienes coronen a sus opresores. El dilema del huevo y la gallina, ¿qué fue primero? No hay democracia sin demócratas, ni demócratas sin democracia.
Esta realidad, que está detrás del hecho verificado de que una gran mayoría de trabajadores y obreros voten gobiernos ultras, revela que el problema ha pasado de ser estructural a somático. El retroceso en el túnel del tiempo hacia el proviene de la degeneración de la democracia realmente existente con el refrendo cómplice de la gente. Hemos caído en el , ese periodo en el que una multitud ignorante y carente de virtudes facilitaría que la democracia se deslice por la pendiente de la tiranía. En su libro........
