¿Qué pensar y qué hacer hoy?
Por Prudenci Vidal Marcos
No cabe ninguna duda de que una encuesta sobre la realidad de nuestro mundo ofrecería unos resultados absolutamente negativos; y otra encuesta sobre cómo revertir la situación actual devendría entre no lo sé y lo imposible.
Los de mi generación [nacidos en los años 50] tuvimos una infancia con una educación bastante rigurosa [Serrat cantaba al respecto: “Niño eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca…”. Posteriormente una juventud llena de aspiraciones y de privaciones. Nos movimos entre la utopía y la represión ideológica y física; pero nuestro compromiso político e intelectual, ya en la universidad, desembocó en la euforia a la muerte del Dictador y la llegada de la Democracia. Y han pasado 50 años y ¿en qué punto estamos?
Nos debatimos en la pugna ideológica entre el individualismo y el socialismo [socialismo a la europea, es decir una social democracia que va dando bandazos a la derecha sin freno]. Unos se proclaman como paladines de la libertad y los otros de la igualdad. Pero sucede que quienes proclaman la libertad se olvidaron de la igualdad; y quienes objetivaron la igualdad colocaron la libertad en el baúl de los recuerdos.
Hoy vemos como personas de clase trabajadora se muestran abiertamente como votantes de derechas. ¿Qué pensamientos hay que tener para ser de derechas? Sólo uno: “ ir contra las izquierdas en todo”. En cambio para ser de izquierda hay que tener una muy amplia ideología en defensa de: el empleo, la democracia participativa de base, un sistema garantista de precios, una educación pública, medios culturales al alcance de todos, defensa de la mujer en todos los aspectos desde la promoción a la defensa de su integridad, una sanidad pública eficiente y de calidad, defensa de la soberanía nacional, de programas sociales amplios y suficientemente dotados, el derecho de los trabajadores a sus salarios y condiciones laborales, protección y desarrollo de la ciencia…
Pero muchas de esas propuestas no se llevan a cabo porque nuestra democracia no ha sabido o no ha querido establecer un muro de separación entre “lo público y lo privado”. Poco a poco la trituradora capitalista va derrumbando cualquier oposición para ir apoderándose de lo público. Este es el caso de la pensiones públicas, potenciando los seguros privados “los mismos que deben defenderlas, se procuran pensiones privadas en casi todos los parlamentos europeos.” La enseñanza: ya en España hay más centros y alumnos en escuelas, institutos y universidades privadas que públicas, negando de esta manera la igualdad de oportunidades desde........
