¿Unión Europea? Ni Unión ni europeísta
En Europa existen actualmente un entramado de intereses políticos, económicos y sociales enfrentados, pues la llamada » Unión Europea» es una especie de mosaico. Los negocios y las inclinaciones ideológicas hacia Ucrania , Israel y a los EEUU, y el rechazo generalizado a Rusia, enemigo de la U.E. por su invasión a Ucrania y por la muy interesada presión yanqui, nos hace ver que los intereses económicos y políticos de los gobiernos son intereses egoístas, nacionalistas y personalistas, y en definitiva, raquíticos y miserables. Todo es negocio. Todo. Es verdad que todos a la vez intentan disimular cuanto pueden todas esas miserias, pero exhiben otras muy graves, como el ver a sus gobiernos convertidos en simple lacayos del Imperio, y a Europa como a una provincia más norteamericana.
Resulta alarmente y vergonzoso como estos gobiernos gestionan los intereses comunes comprando a los EEUU petróleo y gas aunque sea más cara que la de Rusia, que la tienen al lado, mientras nos arruinan a los ciudadanos con gastos militares y armamento innecesario a todas luces – las de la Razón- porque lo exigen los EEUU para mantener su negocio armamentista y a SU OTAN como ariete contra Moscú, mientras Trump y Putin no dismulan su mutua simpatía y apoyo, dejando a Europa descolocada y desconcertada, en completo ridículo y empobrecida, militarizada, endeudada y dependiente de lo que diga hoy Trump yh mañana el que le siga.
Sumisos, divididos por intereses nacionalistas, ideológicos y económicos y extorsionados por el » amigo americano», los europeos siguen comerciando con Israel aunque algunos- y no todos- se rasguen las vestiduras fingiendo una aureola humanista y despotricando contra su genocidio en Palestina y El Líbano, sin importarles el que siga asesinando sin parar a iraníes, palestinos y libanses. Y como muestra de su humanidad, un botón: ver a la policía británica, la francesa o la alemana deteniendo manifestantes propalestinos no es ya algo anecdótico, sino que se repite para vergüenza nuestra como simples humanos, y no digamos si nos sentimos identificados con alguna ideología o creencia espiritual.
Aunque la Unión Europea siempre intente ese doble juego de aparentar una moralidad y humanidad de la que carecen, bastaría con ver su política migratoria, ver como se paga a Libia, Mauritania y Marruecos como tapón de contención para que impidan llegar inmigrantes, desentendiéndose de cómo les tratan esos gobiernos aun sabiendo que no se respetan sus derechos humanos. Y para los que llegan a Europa jugándose la vida y perdiéndola por miles en los mares, todos son obtáculos burocráticos y legales, abusos policiales y explotación rayana en esclavismo en la construcción o en el campo. Europa no es humanista, pues, como no es pacifista ni democrática, ni cristiana, ni defiende otros drechos que el del tener, controlar y dominar a los más débiles para servir a sus amos. Todo eso de las libertades y derechos es tan falso como su pretendido europeísmo, propaganda barata.
Si los pueblos europeos controlados por esa tribu de burócratas que gobiernan Europa consentimos sin rechistar todo eso es que verdaderamente estamos en un limbo de estupidez que explicaría por qué les resulta tan fácil poder controlarnos a nuestros verdaderos gobernantes: los ultrarricos.
Nuestros controladores reales no son los que elegimos en las urnas y dan la cara en los telediarios: son unos pillos de tomo y lomo en los altos cargos de la política y las finanzas a los que nadie elige y nunca vemos. Los que elegimos y vemos a diario son únicamente sujs capataces y mayordomos, y su ámbito de acción es internacional. Actúan en el FMI, en los Bancos Centrales, las Bolsas, el IBEX 35, la OMC…. Estos piratas internacionales, como los fondos » buitres» se comen barrios céntricos, comprando a tocateja edificios y casas y suben los alquileres hasta hacerlos tan inasequibles a los trabajadores y jóvenes como las hipotecas, o los controladores políticos y mediáticos. El problema añadido es que toda esa piratería de la Internacional multirrica es fascista y tiende a crecer con la ayuda de los unos y ante la pasividad o la complicidad de los demás: los ciudadadanos atontados de medio mundo o más.
Nuestros controladores, como todo capìtalista fascista, son personas egocéntricas a las que les interesa únicamente el dinero, el prestigio y el poder y luchan a uñas y dientes por gobernar el mundo como manera de asegurarse y ampliar los beneficios económicos y el prestigio social que eso les supone y por ello se convierten en patrocinadores de políticos y partidos de su misma ideología, a los que convierten en sus correas de transmisión.
Los candidatos de ese tipo a ser elegidos en las urnas tampoco lo hacen por altruismo, naturalmente; no lo hacen por ayudar a su país, ni a sus pueblos, obviamente. Lo hacen justo para todo lo contrario: para servirse de sus pueblos y de sus gentes. Y si es necesaria la teconología, usan la tecnología; si es necesaria la mentira o el bulo, usan mentiras y bulos; si es necesario servirse del aparato judicial,» untan» a jueces afines; si es necesario espiar, agredir, encarcelar o multar a sindicalistas, activistas sociales, periodistas y hasta a titiriteros, ahí tienen a policías y jueces incondicionales en España, y cuando la resistencia ciudadana es débil resulta fácil entender por qué gobierno alemán puede prohibir a sus ciudadanos entre 17 y 45 años salir del país sin permiso de la autoridad militar. ¿ Es un experimento? Claramente lo es. Y como funcione el experimento en Alemania, ya saben lo que harán otros gobiernos en el resto de Europa. Ahí si estarían de acuerdo todos «nuestros» gobernantes sin excepción en las dos velocidades de las » democracias» capitalistas.
Esperemos que todo eso que ocurre en Alemania no prospere en ninguna parte. Solo nos faltaba eso: una ciudadanía militarizada como en Israel. ¿Al servicio de quiénes? Abramos los ojos y el corazón.
