Vergüenza: Parlamentarios chilenos en la Palestina ocupada
El viaje realizado entre el 21 y el 30 de agosto de 2026 por una comitiva de 11 parlamentarios chilenos a los territorios palestinos ocupados, para reunirse con cargos políticos y militares de la entidad israelí, representa una afrenta directa a la obligación de acatamiento de los derechos humanos y del derecho internacional.
Esta vergonzosa visita, caracterizada como un periplo político y turístico destinado a asimilar la visión de mundo del sionismo bajo la estrategia de la Hasbará (1) cristaliza la más abyecta bancarrota moral de quienes ostentan representación popular. Esta instrumentalización comunicacional busca sistemáticamente suavizar la imagen internacional de Israel y despojar de peso institucional a las resoluciones de las Naciones Unidas sobre la ocupación ilegal de tierras palestinas.
Once parlamentarios que decidieron cruzar medio planeta para regalarse una postal de turismo ideológico al régimen sionista israelí, acompañados del canciller israelí, Gideon Sa’ar, celebrando una supuesta «relación renovada» mientras el mundo asiste con horror al genocidio en Gaza y la intensificación del expolio en tierras palestinas en Cisjordania.
En la reunión registrada en la fotografía que subió el canciller israelí, también participó el embajador de Chile en Israel, el abogado de ciudadanía chileno-israelí y de origen ucraniano Gabriel Zaliasnik. Los parlamentarios de la vergüenza, diez de ellos pertenecientes a la derecha denominada liberal y la ultraderecha chilena pinochetista, son:
Los diputados Hans Marowski y Pier Karlezi, del Partido Nacional Libertario (PNL); Marco Antonio Sulantay y Daniel Lilayu, de la Unión Demócrata Independiente (UDI); Roberto Arroyo, Eileen Urqueta y Zandra Parisi, del Partido de la Gente (PDG); Stephan Schubert y José Carlos Meza, del Partido Republicano; Fernando Zamorano, del Partido por la Democracia (PPD); y el único senador, Enrique Lee, autodenominado independiente.
Se trató de un viaje impresentable, efectuado en pleno genocidio contra el pueblo palestino en Gaza, a manos de la entidad israelí, sus cuerpos militares y los contingentes de colonos extranjeros ilegalmente asentados en Cisjordania que asesinan y roban. Visitar los territorios ocupados sin denunciar el régimen de dominación colonial y la expansión de los asentamientos constituye una grave incongruencia con la histórica solidaridad internacional de la scoeidad chilena con los pueblos en resistencia y una validación indirecta de crímenes que vulneran de forma flagrante el derecho internacional humanitario.
Un periplo efectuado bajo la coartada de una «semana distrital» que desnuda el cinismo de un sector político dispuesto a legitimar la ocupación, el apartheid y el exterminio........
