menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Más allá de «Pasionaria» (II): «ELISA RISCO», comunista, antifascista, dirigente del Socorro Rojo y pionera del parto sin dolor

15 1
12.01.2026

 

Consuelo Ruiz, joven madre de una niña de 10 años, sin casa, sin trabajo, sin profesión, con un marido desaparecido tras la guerra -sus conocidas le habían dicho que lo habían fusilado-, sobrevivía en una triste habitación de mala muerte en un barrio del extrarradio de Madrid de los primeros años de la dictadura franquista, cosiendo para la calle y vendiendo pequeñas prendas de lana que ella decoraba artísticamente y que las hacía únicas. Y con tantas penurias pasó lo que tenía que pasar. Su hijita Amaya enfermó de tuberculosis. Corría el año de 1945 y la Segunda Gran Guerra había terminado en Europa. En el Instituto Antituberculoso le dieron pocas esperanzas de que se curase, y únicamente le regalaron muestras de calcio y vitaminas para que buscara a alguien que se las inyectara, «y a ver qué pasaba». Pero no conocían a Consuelo. No iba a permitir que un desconocido pinchara diariamente a su hijita llena de pavor, sin la menor consideración. Entonces Consuelo aprendió a poner inyecciones, ¿cómo?, poniendo en práctica lo que su madre le había enseñado siempre: pensando, razonando, y buscando la manera de hacerlo mejor, y así consiguió poner las inyecciones de forma casi indolora, engañando a Amaya diciéndole que solo ponía la inyección con la jeringuilla, pero sin aguja. Como todos los niños, Amaya no se pudo callar, y pronto su comentario de «pues mi mamá me pone las inyecciones sin aguja, y no me duele nada de nada» (el tonito se lo pueden imaginar) corrió como la pólvora entre los chavales del pobre barrio madrileño donde vivían. La penicilina había llegado a España y Consuelo se hizo famosa por poner inyecciones «sin aguja», principalmente a niños y niñas y además sin cobrarles nada. ¡Consuelo era un peligro!, y pronto los practicantes del barrio la amenazaron con denunciarla ante la policía por intrusismo profesional. Así es como Consuelo comenzó a estudiar por su cuenta, como siempre había hecho, pues nunca fue a la escuela pero había aprendido a leer y a escribir a los tres años edad, y obtuvo el título de Practicante presentándose en el examen libre en la Facultad de Medicina de Madrid. Poco después se hacía Comadrona y aprendió en París el moderno método de parir sin dolor, poniendo en práctica su fina sensibilidad que demostró con las «inyecciones sin aguja» y se convirtió en la pionera del parto sin dolor en España, publicando en 1955 su libro «Parto sin dolor, método de preparación psicoprofiláctico». Todo un referente en su nueva profesión y un gran ejemplo de superación y de sororidad.

***

Elisa Risco, jovencita de 19 años, conoció a Maria Teresa León en el Congreso de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo que se celebró en el salón La Única de Madrid el 16 de julio de 1934, donde María Teresa había ocupado una de la presidencias, intervino en nombre de la Asociación de escritores y artistas revolucionarios y terminó leyendo un poema de su marido Rafel Alberti. Al mes siguiente el matrimonio marchó a Moscú invitado a participar en el Primer Congreso de Escritores Soviéticos y ya no volvió a Madrid. La represión desatada tras la Revolución de Asturias les llevó a realizar un gira de denuncia en nombre del Socorro Rojo Internacional por varios países americanos y una estancia final en París. Hasta finales de enero de 1936, cuando el «bienio negro» se daba por terminado y se habían convocado nuevas elecciones generales para el 16 de febrero, no regresaron a España.

Elisa Risco no la olvidó durante ese año y medio de ausencia y cuando se enteró de que un grupo de amigos de María Teresa y de Rafael le iban a agasajar con un banquete en el Café Nacional de la calle Toledo el domingo 9 de febrero, y aprovechando que iban a ir también destacados dirigentes del Partido Comunista, le dijo a su marido Luis Zapirain, entonces miembro del Comité Central, «¡yo voy contigo!». Dejó a su hija Amaya, de cinco meses de edad, al cuidado de su cuñada y su suegra, y allá que se fue a rodearse de los intelectuales más sobresalientes de la Generación del 27, los García Lorca, Luis Cernuda, Concha Méndez, Manuel Altolaguirre, Magda Donato, León Felipe, etc., sin olvidar que también acudió Pablo Neruda.

Pero Elisa, joven culta e instruida de 21 años, no solo acudió a saborear aquel impresionante ambiente literario como no ha habido otro igual en nuestra Historia, sino que tenía preparada una sorpresa. En el momento de leer las adhesiones y de pronunciar breves discursos como el de Federico García Lorca, allá que se levantó ella y habló en nombre de las Bibliotecas de Cultura Popular que se habían abierto hacía pocos meses en Madrid, después de que las antiguas Bibliotecas Circulantes para obreros fueron clausuradas después de octubre de 1934. Este banquete de homenaje solo fue comentado por el Heraldo de Madrid, donde colaboraba María Teresa León; ningún otro diario madrileño le pareció una noticia que se reunieran en la capital 300 comensales de aquella categoría cultural y política. Para este diario Elisa no era nadie, y sin mencionar su nombre solo escribió que «también habló una representante de las Bibliotecas Populares». Este dato daba pie a confusiones, pues en aquella época las hoy denominadas Bibliotecas Públicas municipales se llamaba «Bibliotecas Populares» y había ya siete en Madrid. Fue el diario comunista Mundo Obrero quien publicó: «Elisa Risco pronunció un emocionante discurso de felicitación a los agasajados y de llamamiento a los escritores presentes para que prestasen mayor atención a las mencionadas instituciones culturales dirigidas a los jóvenes trabajadores. Las valientes e inteligentes palabras de la camarada Elisa Risco produjeron gran impresión en los presentes y motivaron una cálida ovación».

Pero eso no fue todo, sino que cuando se levantó María Teresa León para agradecer el agasajo, al final de su discurso «excitó a los escritores presentes a que enviaran sus libros y solicitaran las críticas pertinentes a las Bibliotecas Populares a las que representaba Elisa Risco».

Eso no fue todo. A los pocos días, el 14 de febrero........

© Kaos en la red