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Bases ideológicas de una nueva élite planetaria

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03.08.2026

Pensamos en un comienzo intitular este ensayo bajo el nombre de ´Fundamentos teóricos de la nueva élite planetaria’, pero muy pronto desechamos tal idea. Como se podrá comprobar en el desarrollo del trabajo, no es teoría lo que emplea esa élite como fundamento de su acción, sino un simple cúmulo de ideas y propuestas, llamados a las emociones y a los sentimientos, afirmaciones difíciles de medir o sopesar, ajenas a cálculos o estimaciones matemáticas, suposiciones, visiones focalizadas, ocurrencias, afirmaciones referenciales elevadas al rango de verdad, en la generalidad de los casos absolutamente desprovistas de una lógica elemental y lo más peligroso: culto a creencias de toda índole.

¿Puede todo ello suceder con una clase que domina, y pretende seguir haciéndolo, por los siglos de los siglos? Intentaremos dar una respuesta a ello.

¿Fascismo, nazismo, ultraderecha, derecha libertaria, nueva clase social?

En varios de nuestros trabajos hemos señalado la inconveniencia de calificar indebidamente a un gobierno de la manera que usualmente se hace en las conversaciones diarias. Eso no ayuda a identificar al fenómeno que se tiene enfrente. E implica regalar al adversario el uso o empleo de ciertas palabras: “Si llamamos fascista a un demagogo, ¿cómo llamaremos al fascista cuando llegue? Si llamamos neoliberal ortodoxo a quien propone lo mismo que propuso Marcel, ¿con qué vocabulario discutiremos, en serio, el tamaño y la calidad del Estado que queremos? El demagogo incompetente se combate llamándolo demagogo incompetente, con evidencia y sin estridencia.

Cuidar el lenguaje es defender la herramienta con que una democracia distingue el peligro real del fantasma, y protege al ciudadano del abuso de los poderosos. En una época en que todas las verdades se banalizan y deforman, esa distinción vale más que nunca”.

El fenómeno actual no es una repetición de esa historia que jamás se repite. Por el contrario, es la consecuencia de la alteración o modificación que experimentan las tres fracciones de la clase poseedora del capital al especializar, una vez más, sus funciones con ocasión del desarrollo espectacular que experimentan las fuerzas productivas de la sociedad. El conjunto, que se muestra en el umbral del ingreso a una nueva era, anuncia su presencia con la aparición de un nuevo instrumento de trabajo: la IA. Si queremos referirnos a esas tres fracciones como un todo, podemos elegir una palabra. Varufakis se refiró a ellas como ´tecnofeudalismo’; nosotros las llamaremos ‘tecnocracia digital’ en sus tres variantes: financiera (o fondos de inversión), comercial e industrial, una de las cuales (la primera) conduce hegemónicamente al resto. No volveremos sobre esto.

Una clase dominante organizada para la sociedad que se anuncia

Los sectores dominantes tienen no sólo plena conciencia que han de estar preparados para enfrentar las periódicas crisis del sistema capitalista ─ocasionadas por la caída tendencial de la cuota de ganancia─, sino salir de las mismas, robustecidos. En los sectores dominados, la fragmentación de todos ellos en grupos políticos de diversas tendencias les impide alcanzar acuerdos que les permitan dar solución a sus demandas. Y cuando se alzan en protestas o revueltas, no tienen tiempo para conformar dirección finalizando en derrotas. Las veces que han logrado éxito terminan, históricamente, reconstruyendo la sociedad que buscaban abolir. George Sorel llama a este fenómeno ‘la venganza del pasado’.

En 1973, y para enfrentar el traspaso del umbral que se avecina, organizaron las clases dominantes la Fundación Heritage. En consecuencia, el plan que hoy enarbolan esos sectores ─y se extiende sobre el planeta como una plaga pavorosa─, no es algo nuevo sino, por el contrario, una ideología que se ha estado elaborando durante decenios hasta hacerse carne en una sociedad en donde impera una forma de acumular exclusiva y excluyente, que privilegia el individualismo y establece la competencia como forma de vida.

La Fundación «Heritage». Algunas notas  

Estrechamente vinculada a Margaret Thatcher, Ronald Reagan y George H.W. Busch, entre otros líderes conservadores, y siendo sus fundadores Paul Weyrich, Edwin Feulner y Joseph Coors, la Fundación ‘Heritage’ (The Heritage Foundation) empezó a funcionar en 1973, con sede en Washington.

Los estatutos de la organización indican que su objetivo primordial es promover la difusión de los principios de la libertad individual, gobierno limitado, libre empresa, defensa nacional y valores tradicionales estadounidenses. Pero también indican, como parte de su acervo doctrinario, que es partidaria de la intervención norteamericana en otras naciones, declarándose contraria al aborto,.

Donald Trump no contó con el apoyo, durante su primer período, de este think-tank, el más poderoso de cuantos hay en Estados Unidos. La Fundación no le tenía confianza; sin embargo, el liderazgo que mostró al término de su período,........

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